Reseña «Las lágrimas de Deirdre», de Marisa Grey

14 de noviembre de 2019



A pesar de que la llevo siguiendo bastante tiempo, ha sido este verano cuando por fin he descubierto a Marisa Grey como autora. Aproveché la suscripción a Kindle Unlimited para leer Las lágrimas de Deirdre, una novela romántica de fantasía medieval que me ha hecho disfrutar como lo hicieron en su momento las clásicas novelas de highlanders.

La historia arranca con la llegada de Dumbar, el Bastardo de Stronghein, al hogar de los Murhag, un pueblo pacífico que convive en armonía bajo el mandato de Goram. Obligado por su juramento al rey, Goram no tiene más remedio que dar cobijo a Dumbar y a su ejército de mercenarios, hombres temibles cuya fama sanguinaria y de renegados les precede. Temiendo por el futuro de su pueblo, Goram envía a las mujeres y a los niños a las tierras de uno de sus aliados con el fin de protegerlos mientras Dumbar permanezca con los Murhag, pero Deirdre, su hija, decide desobedecer y esconderse en la fortaleza, preocupada por su padre y los suyos.

El primer encuentro entre Goram y Dumbar no es como esperaba, el guerrero está herido y el honor del jefe de los Murhag le impide dejarlo desatendido y al borde de la muerte. Esa decisión marca el destino de su clan, puesto que Deirdre, desoyendo los consejos de su padre, vela al guerrero durante su curación, llevándolos a una situación comprometida cuyas consecuencias deben afrontar por el bien de los Murhag. A partir de ese momento, las traiciones, el odio y la ambición de algunos integrantes del clan, e incluso de algunos aliados que ven en la debilidad de Goram la oportunidad de quedarse con sus tierras, pondrán en peligro el futuro de los Murhag y la felicidad de Dumbar y Deirdre.


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Dumbar es uno de esos personajes que tanto nos gustan a las lectoras de romántica. De aspecto fiero y fama merecida, con un pasado estremecedor que lo ha esculpido como es, en el fondo solo es un hombre solitario, sin hogar ni familia, que quiere dejar atrás quien es y empezar de cero. Su forma de actuar, honorable y valiente, su liderazgo incuestionable o su férrea voluntad me han recordado durante toda la lectura a esos highlanders de Julie Garwood o Karen Marie Moning.

Está cansado de vagar de un lado a otro, de que nadie lo quiera a su lado y le teman. Las escenas con los hijos de Deirdre, Alek y Siobhan, son adorables y las que comparte con su compañero de armas, Declan, llenas de humor; el momento en el que fingen ser pareja cuando Ianag, un personaje secundario muy relevante, intenta insultarlo es de la más divertidas que he leído.

Deirdre, por otro lado, me recordaba a Éowyn así como veía a Edoras como la fortaleza de los Murhag. Es la hija del daljam, lo que vendría a ser una dama de la nobleza. Viuda y madre de dos niños, proteger a su familia es lo único que la mueve, aunque la llegada de Dumbar y los sentimientos que despierta en ella lo cambian todo. Es fuerte y decidida, pero también consciente de su condición de mujer; cuando su padre y el consejo deciden proponerla como moneda de cambio para proteger a su pueblo, lo acepta con entereza.

La conversación con su hija, cuando esta no entiende por qué su madre no se rebela, me ha parecido toda una reivindicación, sobre todo, cuando Siobhan le grita que no quiere seguir siendo una niña.

Entre los personajes secundarios, los más relevantes son Goram, padre de Deirdre y daljam de los Murhag, y Ianag, su sobrino y heredero debido al juramento que Goram le hizo a su hermano y al que hace honor a pesar de las consecuencias. Las ancianas Lithe y Elgara, los niños Alek y Siobhan o el compañero de Dumbar, Declan, son los contrapuntos amables y de humor para las tramas románticas y de luchas de poder de la novela.

Las lágrimas de Deirdre me ha gustado muchísimo, hasta el 65 % de la novela más o menos me la he bebido, gracias sobre todo a la narrativa de Marisa, que consigue engancharte prácticamente desde el principio; sin embargo, a partir de ese momento, la lectura me ha resultado algo tediosa, con demasiada narración y con situaciones que se alargaban y se repetían de forma innecesaria. Por ejemplo, a lo largo de la novela se queda bastante claro quién es Dumbar y por qué ha llegado a serlo, pero se sigue haciendo hincapié en ello de forma continuada, así como el motivo por el que Goram nombra heredero a su sobrino, que también se repite constantemente, de hecho, la subtrama de Ianag es la que menos me ha gustado porque me ha resultado demasiado larga y predecible.

Este primer acercamiento a la literatura de Marisa Grey ha sido muy satisfactoria. El argumento me ha encantado, los personajes, el mundo que Marisa ha creado a su alrededor haciendo gala de una gran inventiva y su forma de escribir. Sin duda seguiré leyéndola en el futuro.

¿Y tú? ¿Has leído esta novela o alguna otra de la autora? Házmelo saber en los comentarios. 



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