Reseña «Los amantes del cielo», de M. C. Sark

19 de septiembre de 2019
los amantes del cielo_M. C. Sark_novela romántica paranormal



Descubrí a M. C. Sark con el primer volumen de la saga Amor y Sangre, compuesta por cinco libros de romántica paranormal; desde entonces he leído casi todo lo que ha escrito y puedo decir que es una de esas autoras que sé a ciencia cierta que es difícil que me decepcione. Con Los amantes del cielo inicia una nueva franquicia familiar de seres sobrenaturales llamada Sangre y Cenizas, en la que relata la vida de tres vampiros hermanos de sangre.

Este primer libro comienza con el profesor Lund, un profesor de historia, que en un determinado momento se cruza con uno de estos seres y desde entonces se dedica a investigar sobre ellos y a reunir toda la información posible, ávido de conocimiento. Nadie conoce sus estudios a excepción de su ayudante. Sin embargo, uno de los becarios de la universidad donde trabaja da con uno de sus documentos y lo publica en internet. 

Esta información llega a manos de un excéntrico multimillonario que, atraído por la idea de aumentar su colección de trofeos, cree que el profesor Lund puede ayudarlo a localizar a estos seres y cazarlos. Para convencerlo, piensa utilizar a Anabel, la hija de Lund, quien lleva una vida sencilla ajena al descubrimiento de su padre. Salomé, una vampira que tiene una relación personal con los Lund, moviliza a sus aliados para proteger a Anabel y a su padre a la vez que intenta que su existencia siga siendo un secreto.


los amantes del cielo_romántica paranormal_mc sark


Este es el punto de partida para que Anabel y Korbinian se conozcan y surja entre ellos un lazo que al principio no comprenden. Ambos protagonistas tienen peculiaridades físicas que me han gustado porque se salen de la norma en este tipo de novelas, donde la perfección física suele ser bastante común.

Korbinian, o Corvus como lo llaman sus allegados, tiene medio rostro desfigurado, por eso la autora utiliza su carácter conciliador, honesto y noble para crear un vampiro atípico que seduce con ternura y amistad. Tiene su propia mochila de problemas a la espalda, después de ochocientos años de no vida tampoco podría ser de otra manera, pero cuando conoce a Anabel no se niega a darse una oportunidad de volver a ser el hombre que era.

Por otra parte, las reacciones de Anabel cuando toda la situación le estalla en la cara me han resultado muy creíbles, cómo pasa del shock al estupor y de la incredulidad a la aceptación. Sus dudas, cómo va superando su miedo inicial completamente lógico y su curiosidad por saber más ayudan a que sepamos cómo funciona el mundo en el que de repente se ve inmersa. Sin embargo, a partir del 70 % del libro, esa actitud desconfiada y recelosa en ocasiones me ha resultado repetitiva y la paciencia de Korbinian, algo exasperante.

Hay varios personajes secundarios relevantes, pero, sin duda, Wigan se los come a todos. Hermano de sangre de Korbinian, tiene como único propósito en la vida desquiciar a todos los que tiene alrededor. Altanero, intimidante y chulo como él solo, es el contrapunto perfecto para su hermano y el que pone el toque de humor. Es el protagonista de la segunda entrega de la saga, La paradoja de la fuerza irresistible, que estoy segura no tardaré en leer.

La novela parte de un punto interesante, pero en mi opinión se resuelve muy pronto. Esperaba más acción por parte del multimillonario y de algún secundario humano que tiene todas las papeletas para ser un traidor, aunque algo me dice que tendrán su protagonismo en el segundo libro. El último giro antes de la resolución me ha parecido algo pobre aunque importante para dejar cerrado el hilo de Korbinian y su pasado.

Me gusta mucho cómo escribe Sark porque consigue meterte dentro de la narración con descripciones que no resultan nada pesadas; maneja la acción con un ritmo muy ágil, desde el primer momento no dejan de ocurrir cosas, y te mantiene enganchada desde el principio. Es cierto que a mitad del libro se ralentiza un poco y se centra más en la relación de amor de los personajes y sus dudas, pero, aun así, me daba rabia tener que dejar de leer para ocuparme de otros asuntos.

Si te gusta la romántica paranormal, apunta el nombre de M. C. Sark en tu lista. 

¿Has leído algo de ella? Cuéntamelo en los comentarios.



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Lo que me gusta leer en una buena historia de amor

11 de septiembre de 2019
qué me gusta leer en una buena novela romántica


Para escribir este artículo me he inspirado en uno similar de Jaume Vincent en Excentrya de hace algunos meses. Si además de la romántica te gusta el terror, no dejes de leerlo.

Este verano he empezado más de veinte libros, digo empezado porque solo unos pocos consiguieron engancharme y me interesaron lo suficiente para seguir leyendo, el resto los abandoné antes de llegar al 20 %, bien porque el argumento me parecía absurdo, los personajes no eran consistentes o, simplemente, no se podían leer porque la narrativa era caótica.

He leído novelas románticas de temática muy diferente, menos erótica y juvenil/new adult, que no terminan de gustarme, y todas compartían ciertas características que han hecho de ellas buenas lecturas.

1. Estilo narrativo "que engancha".
2. Personajes bien desarrollados con los que es fácil empatizar.
3. Argumentos que no son más de lo mismo.
4. Tramas interesantes bien hiladas y coherentes.
5. Ediciones cuidadas.

Tal vez parezca de Perogrullo, pero una buena narración es un factor muy importante para disfrutar de la lectura. Una de las novelas que abandoné este verano tenía un estilo desordenado, el autor saltaba de una idea a otra sin ton ni son utilizando construcciones lingüísticas demasiado simplonas. Con esto no quiero decir que el lenguaje deba usarse con un estilo decimonónico sobrecargado de palabras incomprensibles, más bien todo lo contrario. A mí me resulta más agradable un lenguaje sencillo, limpio, bien utilizado, sin palabras rebuscadas, fácil de leer pero que te invite a pasar una página y otra y otra. No es fácil de conseguir.

Es obvio que cada lector interpreta el texto y lo vive de forma diferente según sus propias experiencias, por eso, que un personaje te caiga bien o no es completamente subjetivo. Sin embargo, es obligación nuestra, de los escritores, conseguir que los actos de los personajes sean coherentes y afines a la personalidad que les hemos brindado. Hablaba Mayte Esteban en Twitter este verano sobre la verosimilitud en un comentario muy acertado con el que estoy muy de acuerdo. Un personaje puede tener cuernos y ser de color verde, pero no me vendas la moto de que es así "porque sí", necesito saber por qué y, además, creérmelo.

Es un fallo recurrente que me he encontrado a lo largo de mis años de lecturas (que son unos cuantos). Los personajes, sobre todo los protagonistas, necesitan un arco dramático que les dé profundidad y valor real, es decir, que traspasen el papel y las lectoras los sientan de carne y hueso.

Antes hablaba de la narrativa y de la pericia del escritor para manejar el lenguaje, pero eso tampoco sirve si la idea de la que parte el argumento es un refrito de otras novelas o no está bien planteado. En romántica esto es algo que se da mucho porque no hay nada más viejo que el amor, sobre el que han hablado, cantado y escrito desde tiempos inmemoriales. Siempre existe la posibilidad de darle una vuelta de tuerca a los temas que se han tratado siempre, actualizarlos, tratarlos desde otro punto de vista, convertir la historia de amor en algo más.

Volver a empezar, por ejemplo, era a priori una novela de segundas oportunidades, de recuperar un viejo amor, pero no se queda ahí. Cuando la reescribí, quise convertir a Evelyn en una mujer de hoy en día que se ve en la encrucijada de elegir entre su trabajo y su familia. Esta novela habla de amores perdidos, de sacrificios, renuncias, empoderamiento y del miedo ante la libertad de elegir.

En el desarrollo del argumento tiene mucho que ver el planteamiento de las distintas tramas que lo componen. Nadie dice que no puedas saltarte las reglas, pero siempre dentro de un orden que tenga sentido. Saber mantener la intriga y la tensión no es fácil, igual que tampoco lo es equilibrar las partes descriptivas y la de diálogos o cambiar de ritmo cuando la acción lo requiere. Todo suma para conseguir atraer al lector al centro del universo que has creado y que no quiera marcharse.

Y, por último, la edición. Soy correctora además de escritora y sé los precios que se manejan y el esfuerzo que supone para la mayoría de los autopublicados, pero que un autor no pueda pagarse un servicio de corrección profesional no le exime para publicar una novela sin la mínima garantía de calidad ortográfica. Hay muchas lectoras a los que no les importa, para ellas prima más la historia que la forma en la que está contada, pero también hay otras, en las que me incluyo, que no toleran una novela mal escrita.

Es imposible que una obra publicada esté libre de erratas, por muchos ojos que revisen, somos humanos y la perfección no existe, pero vuelvo a decirlo: no saber no te quita responsabilidad. Yo me hice correctora por la falta de confianza en las personas que debían corregirme cuando publicaba con editorial. Al principio, como muchas, no sabía ni poner la raya de diálogo, pero me preocupé por aprender porque desde el principio entendí que debía ser yo la que entregara el manuscrito en las mejores condiciones de forma y contenido. Me duele ver errores básicos en el uso de cursivas, comillas o en la puntuación de los diálogos.

Una edición cuidada no consiste solo en la corrección, hay otros aspectos como el diseño de la cubierta, la elección del título o la maquetación que no son menores y que, desgraciadamente, muy pocos dejan en manos de profesionales y se arriesgan a la moda del do it yourself sin los mínimos conocimientos. No soy la mejor diseñando cubiertas (no soy ilustradora, ni diseñadora gráfica ni fotógrafa), pero sé manejar Photoshop y me gusta pensar que tengo cierto gusto estético (a las portadas de mis novelas me remito). Tampoco soy la mejor correctora, pero sigo estudiando y aprendiendo y, por supuesto, mis maquetaciones no son espectaculares, pero tienen aspecto profesional porque me he preocupado de aprender y hacer cursos sobre el manejo de los programas que lo hacen posible.

Con todo esto quiero decir que no solo vale con escribir un manuscrito y lanzarlo al mundo, sino que hay más reglas, como cualquier profesión, y todas y cada una de ellas hacen posible que las lectoras te sigan eligiendo.



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Reseña «Un sombrero en el corazón», de Beatriz Manrique

5 de septiembre de 2019


Empiezo el nuevo curso estrenándome en algo que nunca pensé que terminaría haciendo: reseñas literarias de novela romántica. Las reseñas siempre me han dado mucho respeto, pero me apetecía probar algo distinto, así que espero que te gusten. 

La novela que he escogido para este estreno es Un sombrero en el corazón, de Beatriz Manrique. Hacía tiempo que tenía ganas de leer algo de esta autora almeriense, paisana mía, que hasta la fecha tiene publicadas cuatro novelas románticas de corte histórico. Un sombrero en el corazón es la segunda entrega de su serie Alfonsinos, aunque se publicó en primer lugar en el sello HQÑ. Los otros títulos de la serie son Hasta que llegaste a mi vida y Todo por ti.


Un sombrero en el corazón_Beatriz Manrique_romántica histórica


La novela transcurre en el Madrid de 1875. Martín, médico de prestigio, visita a sus pacientes menos favorecidos en los suburbios; una noche escucha algo que no debe y unos conspiradores lo atacan. Sabiendo que su vida corre peligro, se refugia en la modesta sombrerería de las hermanas Villalba. Malena, la mayor de ellas, lo descubre en su taller malherido y al borde de la muerte, por lo que decide darle cobijo hasta que sanen sus heridas. Lo último que se imagina es verse envuelta en una conspiración contra el rey y que su tranquila rutina se vea asediada por un desconocido que despierta sus anhelos.

La relación de Martín y Lena es de esas que se fraguan a fuego lento a través de miradas, roces y susurros. A pesar que ella sabe que la presencia de ese hombre puede suponer una mancha imborrable en su reputación, no puede ignorar los sentimientos que Martín despierta en ella y en sus dos hermanas pequeñas, que lo aceptan en sus vidas con total bondad y confianza. Valeria y Nora me han encantado, tienen personalidades muy bien definidas y diferenciadas. Físicamente son idénticas, pero mientras Valeria es la prudencia y la timidez personificadas, Nora es todo lo contrario: parlanchina, confiada y muy resuelta.


«Fuese quien fuese aquel hombre, tenía que irse de su casa cuanto antes. Había sido sencillo cuidarlo cuando estaba inconsciente. Sí, había sido fácil... atrayente, en ocasiones fascinante, pero ahora estaba despierto, se había establecido entre ellos una inexplicable tensión...».

La novela comienza con Martín huyendo de dos personas que quieren matarlo y tal vez por eso esperaba que la trama referente a la conspiración tuviera algo más de peso; sin embargo, creo que se soluciona demasiado pronto. No me habría importado que la autora profundizara algo más en cómo se van resolviendo las cosas, tal vez debería haber leído en primer lugar Hasta que llegaste a mi vida para entender un poco mejor esta parte, que recae en su mayoría en los personajes de esta novela, Alonso y James. Me ha parecido que queda demasiado en segundo plano, aun siendo el hilo conductor de las acciones de los personajes.

Se nota que la documentación ha sido muy exhaustiva, incluso al final del libro, Beatriz nos regala algunas recetas típicas de esos años (me he apuntado algunas). Este entusiasmo de la autora por la época que describe se pone de manifiesto en cierto abuso de detalles durante algunas descripciones. Creo que era innecesario relatar con tanta precisión cómo estaban confeccionados los trajes o cómo era la cocina de las hermanas Villalba cuando Martín ya puede levantarse de la cama y pasea por ella. Sí me ha gustado mucho y me ha resultado muy interesante cómo están contadas las costumbres de entonces, la diferencia de clases y cómo se llevaban a cabo las rutinas cotidianas de cualquier casa (muy curioso lo de los aguadores).

El estilo de Beatriz también me ha resultado entretenido; utiliza un lenguaje sencillo, ameno y poco rebuscado, pero con un vocabulario adaptado a la época en la que se desarrolla la novela, lo que es de agradecer. El ritmo es algo lento al principio, cuando conocemos a los personajes y los diálogos son escasos, pero después se precipita la acción y las conversaciones son más ágiles y la lectura se pasa en un suspiro. Tanto es así que me la he leído en dos ratos.

No puedo evitar subrayar, como correctora que también soy, que un repaso de ortotipografía no le vendría mal. No he encontrado faltas de ortografía graves, exceptuando alguna que otra tilde, pero los fallos de puntuación, sobre todo en los diálogos, me han frustrado bastante durante la lectura.

Sin duda, leeré el resto de la serie, ya que en Un sombrero en el corazón se dan pinceladas del resto de personajes, que han despertado mi curiosidad. También tengo en mi lista Al abrigo del mar. Pasé todos los veranos de mi vida hasta los dieciocho en Cabo de Gata y que la acción se desarrolle allí me llena de nostalgia. Pero esa será más adelante.

¿Has leído a Beatriz Manrique? ¿Qué te pareció? Déjame tu comentario más abajo.



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