Mis lecturas del 2015

16 de diciembre de 2015




Esta es mi última entrada hasta después de las fiestas, así que creo que la mejor manera de cerrar esta nueva etapa bloguera es haciendo un listado de mis lecturas de este año.

Debo reconocer que, de no haber sido por el Club de lectura de Librería Cala, no habría leído tantas novelas este año. Unas me han gustado mucho y otras no tanto, pero las que destaco por encima de todas son: la saga Amor y sangre y Mangaka, de Sark y Tirado en paranormal; La tentación de una caricia y La dama del paso, de Medeiros y Sicilia en histórica; Highlander tenías que ser y El amor es un libro en blanco, de Nuño y Grey en chicklist; y Hambrienta, de Brontë en erótica.

Espero aumentar el número el año que viene. ¿Habéis leído alguna de ellas?
 
 
El suave secreto de tu piel, de M. C. Sark
Mil mariposas, de M. C. Sark
Sol de invierno, de M. C. Sark
Bajo la piel del león, de M. C. Sark
La última rosa del verano, de M. C. Sark
La fuente de la vida, de Victoria Orsini
El ingrediente perfecto, de Javier Romero
El paraíso de Elva, de Felicidad Ramos
Quemaste tus alas de ángel, de Víktor Valles
Préstame tu amor, de Javier Romero
La librería de los finales felices, de Katarina Bivald
La tentación de una caricia, de Teresa Medeiros
Crónica de un deseo, de Dama Beltrán
Confesiones de un psicópata, de Carlos Sanchís
Gigoló, de J. de la Rosa
La dama del paso, de Marisa Sicilia
Quiero volver a verte, de Ángela Drei
Un millar de flores, de Lis Haley
Highlander tenías que ser, de Laura Nuño
Mi imperfecto mundo, de Emma H. Fer
Mangaka. Lágrimas en la arena, de María José Tirado
Un highlander de ensueño, de Kathia Iblis
Hambrienta, de Alissa Brontë
El amor es un libro en blanco, de Arwen Grey
Treinta postales de distancia, de Sara Ventas
Si solo una hora tuviera, de Caroline March
Ardiente verano, de Noelia Amarillo
Scherzo, de Estefanía Jiménez
Bella como la noche, de Ana Galas
El amor llegó como un rayo, de Arwen Grey
Saga Mi elección, de Elisabet Benavent
Todo puede cambiar en un instante, de Connie Jett
Los tres nombres del lobo, de Lola P. Nieva
Vicky tiene un vestido, de Gema Samaro
Y, de pronto, llegaste tú, de Kris L. Jordan
Todo lo que desees, de Mar Vaquerizo
Si te quedas en Escocia, de Olivia Ardey
Bésame mucho, de Raquel G. Estruch
La leyenda de Tierra Firme, de J. de la Rosa
Riesgo calculado, de Katherine Neville
 

Me queda un título pendiente, una novela que tengo a la espera desde primeros de año y que quiero leer con tranquilidad esta navidad. No es otra que Escrito con la sangre de mi corazón, la última entrega de la saga Forastera, un tocho de 1019 páginas en el que estoy deseando perderme.

¡El resto tendrá que esperar al 2016!




 
 
 
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Los protagonistas de Persiguiendo un sueño (II)

9 de diciembre de 2015




Ya os he hablado de las protagonistas femeninas de Persiguiendo un sueño, Claire y Rachel, y en esta ocasión les toca a dos hombres muy diferentes con prioridades y estilos de vida muy dispares.
 
John es el hijo de Rachel, un hombre atormentado por la promesa que le hizo a su madre siendo un niño. Vivió una infancia que ningún niño debería sufrir pero que, por desgracia, hoy día todavía es un tema candente y de plena actualidad. Desde los ocho años, lleva a su espalda el peso de la culpabilidad por no haber impedido que su padre se llevara a su hermana pequeña a la fuerza. Su mermada familia intenta salir adelante con el vacío de la pérdida y la resignación. Sin embargo, John no se resigna a la ausencia de la pequeña Lizzy y durante toda su vida solo tiene en mente encontrarla, a ella o a su tumba. Ha sacrificado muchas cosas durante su búsqueda y su vida sentimental es un desastre, pero no se arrepiente porque cree firmemente que es su obligación como hijo y hermano.
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El guitarrista silencioso y Ryan Adams

3 de diciembre de 2015

 
 
 
Ryan Adams se ha convertido en mi segundo artista favorito, por detrás de Bruce Springsteen, y no solo porque su último disco, “1989”, donde versiona canción por canción el álbum homónimo de la cantante Taylor Swift, tiene como inspiración el “Nebraska” del Boss y alguno de sus temas, “Shake it off” beba directamente del “I’m on fire” de Springsteen; tampoco porque el doble álbum en directo que sacó en la primavera de este año (“Live at Canerggie Hall”), donde hace un repaso a todo su repertorio acompañado únicamente de la guitarra y la armónica y, en algunas canciones, del piano, sea una obra maestra, una joya digna de los paladares más exquisitos y un derroche asombroso de talento. No solo por eso. Es porque este tipo lleva haciendo grandes canciones y grandes discos desde hace mucho tiempo, aunque debo reconocer que es con su faceta acústica cuando consigo conectar mejor con su música.
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