Escribir, una necesidad vital

29 de septiembre de 2015


Escribir no es un hobby, ni un trabajo, ni siquiera algo que haga porque se me dé bien. Algunos afirman que escribir para ellos es una herramienta más,  una forma de transición entre inquietudes. Estos últimos me molestan profundamente porque no lo sienten, no entienden esa necesidad de coger un lápiz y un cuaderno y volcar en él tus anhelos, tus pesadillas y frustraciones, tus sueños, tu dolor... No entienden lo que es deshacerte de una parte de ti en cada palabra, romperte y recomponerte una y otra vez en cada historia. Dotar de alma cada manuscrito.


¿Por qué escribo?, un reportaje de Jesús Ruíz Mantilla en El País


Llevo escribiendo toda mi vida, desde los quince años, y nunca me planteé mostrarme al mundo. Escribía para mí, nadie leía mis novelas porque eran exclusivamente mías, eran mis personajes, mis aventuras, mi forma de evasión, mi lugar más íntimo y sagrado. En aquel entonces no me preocupaba si estaban mal escritas o mal enfocadas, con personajes planos y diálogos superficiales. Eran mi refugio. Y lo siguen siendo aunque ahora ya no son de mi propiedad, ahora también son vuestras con la consiguiente sensación de responsabilidad y vergüenza. Solo aspiro a que me lean, a tener mis libros en la estantería y a sentirme orgullosa de un trabajo bien hecho.

Sé que nunca dejaré de escribir, pase lo que pase, aunque tenga momentos en los que la presión, el bloqueo y la maldad de alguna gente me hagan pensar en tirar la toalla. Porque no puedo, porque si no plasmo en un papel todo lo que siento, veo y palpo, creo que me perderé y no podré encontrar el camino de vuelta. Porque es mi manera de expresarme, de mostrarme tal y como soy, de vivir.




Para mí, escribir es mucho más que una distracción o una vía de escape de los problemas cotidianos, es una necesidad vital, algo que forma parte de mi alma, que me define y me completa, lo que me hace ser como soy.

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Vuelta a la rutina

16 de septiembre de 2015
Es curioso, nunca estamos satisfechos. En cuanto alcanzamos aquello que deseamos queremos lo siguiente. Este verano se me ha hecho eterno, no solo por las altas temperaturas que han asfixiado a medio país sino por tener a dos niños revoltosos a mi alrededor durante tres larguísimos meses que apenas me han dejado acercarme a mi queridísimo bloc de notas, ese que siempre me acompaña a todas partes en un rincón del bolso. Así que, este verano lo he dedicado a ponerme las pilas con las redes sociales, leer alguna que otra novela pendiente y poco más.

Estaba deseando volver a la rutina, sobre todo porque el peque de la casa empieza (¡¡¡por fin!!!) el cole. Soñaba con tener toda la mañana para mí, para poder sentarme delante del ordenador y pasar esas maravillosas cinco horas escribiendo sin parar. ¡Ilusa de mí! Esas cinco horas en realidad son tres, contando con que no tenga que ocuparme de ningún imprevisto de mi vida cotidiana. También hay que contar con el ratito que durante esas tres escasas horas gasto en visitas a Facebook, Twitter y llamadas telefónicas, perdiendo así un tiempo precioso en empezar a trabajar (¡ay!, la dichosa procrastinación).

Lo peor de todo es que vivo esas anheladas horas en el más profundo de los aburrimientos, en un silencio sobrecogedor que me agobia y que me impide dar todo lo que quiero en mi proyecto, soñando despierta con el momento que mis hijos vuelvan y lo llenen todo de ruido, gritos y exigencias y así poder abstraerme y concentrarme. Curioso, ¿verdad?


Esto escenifica muy bien mis sentimientos mañaneros

Sé que hay escritores que se ponen música para llenar ese silencio pero me gusta tanto cantar, que termino tarareando lo que suena y más pendiente de la letra que de lo que estoy escribiendo, y si no tiene letra es lo mismo porque tarareo igual. Lo de salir en busca de un lugar bullicioso tampoco me va, me gusta mucho más la soledad de mi casa y, para que nos vamos a engañar, andar descalza y en pijama.

Supongo que solo consiste en acostumbrarse y si no lo consigo, hay aplicaciones que reproducen el sonido ambiente que más se ajuste a las necesidades de cada escritor, ¡para que luego nos quejemos de falta de herramientas! Si os pasa como a mi, en el estupendo blog de El libro del escritor tenéis un artículo sobre los sonidos ambientales.

Si eso no me convence, siempre puedo grabar a mis hijos cuando estén en casa y ponerme el sonido en la lista de reproducción del ordenador.

 
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El guitarrista silencioso: The war of art

9 de septiembre de 2015
Esta es la primera entrada de alguien muy especial. El guitarrista silencioso nos visitará una vez al mes con sus reflexiones sobre libros, música, cine o de la vida en general. Comprobaréis que es un escritor excepcional con una gran sensibilidad y espero que os enamore con sus palabras y sus conocimientos. Sin más, os dejo con él. 
 
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Tengo que confesaros una cosa. Siempre he creído que lo verdaderamente importante en la vida es hacer algo, no importa el qué. A esa conclusión llegué después de darme cuenta de que cuando uno se dedica a hacer algo poniendo todo su esfuerzo, acaba amándolo, porque termina adquiriendo habilidad para ello, acaba entendiéndolo y encuentra satisfacción en su desempeño. No importa que al principio esa actividad resulte desagradable, porque muchas veces es la ignorancia de las cosas la que nos llena de prejuicios, y solo cuando las experimentamos llegamos a apreciarlas.
Sin embargo, con el paso del tiempo y la inevitable adquisición de experiencia que conlleva, estoy empezando a cambiar esa manera de ver las cosas. El libro del que hoy quiero hablaros ha contribuido a ello. Porque es cierto que, por encima de cualquier otra actividad, siempre hay algo que anhelamos hacer, algo para lo que estamos hechos y que procede directamente del corazón. Podemos llamarlo talento o vocación, pero está ahí. Y solo cuando somos coherentes con nosotros mismos y seguimos esa llamada, solo entonces, logramos estar en armonía con nosotros mismos y con el mundo. Solo entonces podemos llegar a la excelencia y ofrecer al mundo algo único y especial. Bajo este punto de vista, el “qué” pasa al primer plano. “Qué” hacer con tu vida es crítico para tu felicidad. No basta con hacer cualquier cosa, debes hacer eso que sientes en lo más profundo de tu ser.
El libro del que os hablo se llama “The War of Art”, escrito por el autor norteamericano Steven Pressfield, más conocido quizás por obras como “La Leyenda de Bagger Vance”, y seguro que muchos de vosotros ya lo habéis leído. Si es así, ya sabréis lo extraordinariamente motivante e inspirador que es. Si no lo habéis hecho, ya estáis tardando. Eso sí, hacedlo por favor en su versión original (inglés), porque según las críticas a la versión traducida, ésta deja bastante que desear. Es un ensayo escrito desde el punto de vista del arte, pero sus principios pueden aplicarse a cualquier aspecto importante de la vida, ya que es un misil directo a la línea de flotación de la procrastinación, el miedo al rechazo, a la crítica y al fracaso, el miedo a ser lo que queremos ser aun a riesgo de decepcionar a los demás.
Steven Pressfield sostiene que el precio de despreciar nuestro don particular es demasiado elevado. En su opinión, muchos de los males de la Humanidad desaparecerían si cada persona desarrollara ese talento con el que ha sido dotada, entre ellos muchas enfermedades, las guerras y el fundamentalismo. A algunos os parecerá algo exagerado, pero yo comparto su opinión. Si no tienes en cuenta tus sueños, no solo te dañas a ti mismo, sino también a las personas que te rodean y al mundo en general, privándole de todo lo que tienes para dar.
Resumiendo un poco por encima, el libro se estructura en 3 partes:
En la primera parte, el autor se centra en lo que él mismo denomina “Resistencia”, una fuerza oscura cuyo objetivo es impedirnos trabajar en lo que amamos y que no explotemos todo nuestro potencial, valiéndose de nuestros miedos más íntimos  y desviándonos de nuestro camino. Citando textualmente al autor:
 
Se trata de algo innato en todos los seres humanos y cuanto más importante para nosotros y nuestro desarrollo sea esa actividad que necesitamos realizar, más Resistencia experimentaremos. Es, por ejemplo, lo que experimenta la escritora novel que pospone un día sí y otro también la redacción de esa trilogía que la llevaría a la fama; el pintor que siente que nada de lo que hace vale realmente la pena; el estudiante que se deja todo el temario para el último día; esos vanos intentos de practicar ejercicio y cuidar nuestra alimentación que todos hemos sufrido alguna vez, etc.

 
La Resistencia es la responsable de que tu vida se quede estancada, de que las cosas sigan siendo como son, de que no vivas esa vida que podrías vivir. Es un enemigo temible e implacable, que se alimenta del miedo y que se hace más poderoso a medida que nos acercamos a nuestros sueños.
La segunda parte del libro está dedicada a cómo debemos actuar para vencer esa Resistencia. En palabras del autor, esto se consigue actuando como un profesional. Es decir, con disciplina, día a día, metro a metro, separando sus logros de sí mismo, evitando las excusas. Hazlo todos los días, dando todo lo que tienes dentro. No te distraigas con lo urgente, no malgastes tu tiempo y tu energía consumiendo lo que las agencias de publicidad te dictan. Todo lo que tienes que hacer es poner tu esfuerzo y tu amor en lo que haces. La inspiración y la creatividad llegarán. Cuando el artista se sienta y hace su trabajo, el poder se concentra en torno a él y, de la misma manera que un imán atrae pequeños fragmentos de hierro, las ideas acuden a su mente. Es decir, la creatividad y la inspiración llegan como consecuencia del trabajo. Las Musas están continuamente susurrando en nuestro oído, pero solo las oiremos si estamos concentrados en nuestro trabajo. De esto trata la tercera y última parte del libro.
 
El más hermoso de los argumentos del autor es que el artista obtiene satisfacción de su propio trabajo. Es como un guerrero que está dispuesto a dar la vida en el campo de batalla. La validación procede de sí mismo, no del público ni de la crítica. El artista es un profesional y no se identifica con su obra. Por tanto no se siente despreciado ante una crítica negativa, así como tampoco encumbrado ante una positiva. Él hace su trabajo, sin esperar nada a cambio. Steven Pressfield tardó años en dedicarse a su verdadera pasión, la escritura. Durante esos años su vida era un caos de desolación y pasos en falso. Cuando por fin encontró las agallas para seguir a su corazón y escribir su primera obra, pasaron diez años más hasta que obtuvo la primera crítica sobre algo que escribió, y diez más antes de que una novela suya, “La Leyenda de Bagger Vance”, fuera realmente publicada. Si eres escritor, puede que nunca llegues a escribir un best-seller. Pero qué carajo importa eso. Lo importante es que eres lo que quieres ser y estás donde tienes que estar, expuesto, batallando, en la arena.
Espero que este humilde y torpe intento de despertarte la curiosidad tenga algún efecto y decidas leer el libro, si es que no lo has hecho ya. Te aseguro que te gustará mucho y te hará reflexionar. Te emocionará, ya que respira belleza y verdad por los cuatro costados.
 
P. D.: ¡Por favor, comentad y dejad vuestras reflexiones! Serán bienvenidas y seguro que muy interesantes.
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Novedades de romántica (septiembre 2015)

4 de septiembre de 2015
A partir de este mes voy a hacer una pequeña lista de las novedades de novela romántica que más han llamado mi atención, bien por la portada, la sinopsis o el autor. Si queréis ver la lista completa, en la web de Románticas al horizonte tenéis un boletín estupendo con todas las novedades de cada editorial.
 
 
 
La vida de otra
 
 
Frédérique Deghelt
Principal de libros
Romántica contemporánea
2 de septiembre
 
Marie tiene veinticinco años, se acaba de licenciar en la universidad y tiene toda la vida por delante. Una noche de mayo, para celebrar que la han contratado en una televisión de París, acude a una fiesta. Allí bebe bastante y acaba conociendo a un chico que probablemente será el hombre de su vida, un auténtico flechazo: Pablo, un irresistible ruso-argentino con el que pasará la noche más apasionada y sensual de toda su vida.
A la mañana siguiente, Marie se despierta entre los brazos de él deleitándose en el recuerdo de las horas que acaban de pasar juntos… hasta que Pablo le dice que le toca a ella llevar a los niños al colegio. Marie apenas tiene tiempo para preguntarse de quién son los niños de los que habla Pablo porque los pequeños aterrizan en la cama llamándola «mamá». En el trayecto a la escuela, su atención se centra en un quiosco: la fecha del periódico es de mayo… pero de doce años más tarde.
¿Cómo ha podido olvidar todo el tiempo que debe haber vivido, lo que ha construido, el amor que la rodea? Aun así, poco a poco la razón acaba venciendo la desorientación y la confusión. El afecto sustituye a los recuerdos y Marie empieza una búsqueda de sí misma que la llevará a descubrir que tiene una familia feliz y envidiada, buenas amigas y un presente satisfactorio.
Una novela muy fresca, cargada de energía y de optimismo, una historia llena de emociones sobre el amor y el paso del tiempo, pero sobre todo acerca de la comparación entre sueños, realidad y lo que hay en medio: nuestra capacidad de elección, siempre.
 
 
Todo ese fuego
 
 
Ángeles Caso
Planeta
Histórica
15 de septiembre
 
En la casa parroquial de Haworth, las tres hijas del pastor comienzan la jornada ocupándose de las tareas domésticas mientras esperan que llegue la tarde, cuando puedan dedicarse a escribir las novelas que ansían publicar. Son las hermanas Brontë, tres mujeres que, desde la infancia, han sobrevivido, gracias a la literatura, a las tragedias familiares.
Charlotte escribe Jane Eyre, Emily Cumbres borrascosas y Anne Agnes Grey. Ignorando el extraordinario destino que espera a sus obras literarias, las tres vierten en ellas sus sueños, sus frustraciones y sus pasiones ocultas, convirtiendo aquella casa oscura en un espacio lleno de luz.
Todo ese fuego es una novela exquisita que bucea en la vida de tres asombrosas mujeres llenas de talento que consiguieron rebelarse contra las crueles normas de la sociedad.
 
 
Tras la bruma del pasado
 
 
 
Victoria Magno
Titania
Romántica histórica
7 de septiembre
 
Tras un accidente, Elizabeth no recuerda nada de su pasado. Cuando siete años después, Albert ve a Elizabeth en una fiesta, reconoce a su esposa, a quien creía muerta. Aunque le parte el corazón que ella no le reconozca, intenta conquistarla de nuevo para recuperar la vida a su lado.
No puede hablarle del pasado, porque la verdad es tan cruda que podría acabar con ella… Sin embargo, la cercanía despierta los recuerdos de Elizabeth y poco a poco, mientras vuelve a enamorarse, irá recomponiendo el rompecabezas de su vida.
 
 
La fuente de la vida
 
Victoria Orsini
Creadores de sueños
Romántica histórica
14 de septiembre
 
Es Navidad en Viena, la ciudad más elegante de Europa, pero la muerte ronda a Azul y a Max. Los viejos fantasmas de la historia reciente impiden que se entierren los iconos nazis que conviven en la segunda década del Siglo XXI con una nueva amenaza: el terror Yihadista.
El descubrimiento del deseo lleva a los protagonistas a cuestionar lo que han sido sus relaciones hasta ese momento; la cercanía de la muerte les recordará la necesidad urgente de elegir el camino a seguir.
 
 
 


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Los chicos de la romántica

1 de septiembre de 2015



¡Estaba deseando publicar esta entrada desde hace un montón de tiempo!

La novela romántica siempre se ha considerado como algo meramente femenino, se escribía por y para mujeres, pero en los últimos años los hombres se están abriendo paso de una forma espectacular, demostrando que ellos también saben hablar de amor, de romance y de sentimientos. Y han venido a quedarse. Hoy os doy su punto de vista sobre este género literario y de cómo se sienten "rodeados de mujeres".

Ellos son José de la Rosa, Javier Romero, Alex García y Enrique García.


Yo: ¿Cómo empezasteis en esto?

José: En el mundo de la novela romántica empecé en 2004. Primero como editor, después como organizador de eventos vinculados y por último, en 2013, como escritor. Antes escribía thrillers muy serios donde nadie se daba ni siquiera un beso. Como lector del género, lo soy de toda la vida.

Javier: Empecé allá por el 2007 con una novela que tenía en mente desde que, con tan solo diecisiete años, apareció en mi interior un personaje muy particular llamado Pedro. Tras leer una de las novelas del gran Federico Moccia, me lancé un reto que tomé con muchas ganas y decisión. Aquel personaje que nació en mí en 1988 cobraría vida. Y así fue.

Alex: De casualidad. Por mayo de 2013 andaba decaído porque gestionaba un juego online y, en el peor momento, fallaron unas novedades que tenía preparadas para el día del primer cumpleaños. Me obligué a descansar para ver las cosas con perspectiva, pero ahí que andaba mi mujer todo el día leyendo libros románticos. Le dije en plan de coña que yo le escribiría un libro en el que los protagonistas seríamos ella y yo. Su risita fue de las de "tú no eres capaz". Y ahí nació Alex García.

Enrique: Pues empecé porque fue mi chica la que tuvo la genial idea. Me propuso escribir novela romántica histórica después de que me hubiera leído en dos días La Dama Sajona, de Margo Maguire. Me sonó a cachondeo pero acepté el reto y mira tú por donde que Vestales publicó la novela. Empezó un poco a broma pero ahora ya se ha convertido en parte de mi día a día.

Yo: ¿Por qué romántica?

José: Porque siempre me ha gustado, pero al estar implicado en el género desde tantos ángulos, hacerlo también como escritor me daba cierto reparo. Al final, vencí la vergüenza.

Javier: Porque creo que uno debe escribir, principalmente, el género con el que más se identifique aunque pueda aventurarse con otros bien distintos. Yo soy muy romántico y el amor está presente en mi vida cada día desde que me levanto hasta que me acuesto. No podía ser de otra forma.

Alex: Esta pregunta se responde con la anterior. Debo reconocer que no es mi género preferido, pero se presta a fusiones con cualquier otro. Además, siempre me ha gustado innovar en todo lo que hago. Aunque ya está todo inventado, creo que nadie puede calificar mis historias como convencionales.

Yo: ¿Se sorprendió vuestro entorno?

José: En absoluto. Era algo que debía suceder antes o después.

Javier: No mucho y eso sí que fue una sorpresa. Siempre me he sentido una persona muy impaciente y el proceso creativo de una novela lleva inherente una inmensa paciencia de la que nunca he podido alardear hasta hoy. Mi primera novela caló hondo en el corazón de todos los miembros de mi familia y terminó por convencerlos de que podía dedicarme a esto.

Alex: Quizás un poco, aunque no menos que cuando me lancé en plan autodidacta para aprender a programar el juego online que precedió a mi etapa como escritor. Siempre he sido una persona muy inquieta y me he embarcado en proyectos de todo tipo.

Enrique: Mi familia no se sorprendió de que escribiera romántica sino del hecho de escribir. Mis amigos sí, sobre todo el bando masculino; el bando femenino se sorprende para bien.

Yo: ¿Dentro de qué subgénero os sentís más cómodos?

José: Muy cómodo dentro del contemporáneo. Permite contar historias de amor cercanas y a la vez tratar sobre asuntos que a todos nos pueden preocupar. Siento una enorme atracción por la histórica. De hecho, hice un acercamiento con La leyenda de Tierra Firme, pero me parece un subgénero tan difícil que por ahora me ando con tiento.

Javier: Lo tengo muy claro. Lo mío es el chick-lit aunque me siento muy a gusto escribiendo contemporánea y juvenil pero siempre dentro del marco de la romántica. Ahora estoy disfrutando mucho con dos historias que me tienen absorbido y que son de géneros bien dispares. Uno podría llamarse aventuras (con trasfondo histórico) y el otro es fantástico.

Alex: En ninguno en especial. Tengo en mente tocar todos los palos, aunque siempre en torno a historias de amor.

Enrique: Pues en un principio prefería el histórico, pero después de las dos últimas novelas que me han publicado, ambas actuales, Un sueño en París (Romantic) y Despierta a mi lado (Harlequín), la preferencia que tenía por la histórica ha ido perdiendo terreno en favor de la romántica actual. En ambos géneros me encuentro muy bien a la hora de escribir.

Yo: ¿Os habéis sentidos discriminados por adentraros en un mundo básicamente femenino?

José: En absoluto. En mi caso quizá porque me movía cómodamente en él desde hacía diez años antes de publicar.

Javier: Para nada. Desde el primer momento me he sentido muy bien acogido y no puedo quejarme de nada. Sé que algún compañero lo ha tenido complicado por tratarse de un hombre pero, en mi caso, todo lo que puedo hablar de mis compañeras, lectoras o blogueras es positivo.

Alex: Prefiero evitar siempre estos temas porque no me apetece que me califiquen por el simple hecho de expresar mi opinión, pero sí. Se respira en el ambiente que los hombres lo tenemos más complicado, tenemos muchas puertas cerradas porque sí. No es normal, por ejemplo, que un gran escritor como José de la Rosa, con la trayectoria que le precede, haya comenzado a sonar tras haber ganado uno de los premios más importantes del género en la actualidad. En cambio, estamos hartos de ver escritoras que, con su primera novela, se sitúan en los puestos de honor del ranking de ventas en cualquier plataforma. Poco importa a muchas lectoras que estén plagados de faltas de ortografía o graves errores gramaticales. Los compran porque los han escrito mujeres, pasando de largo muchos libros escritos por compañeros muy capaces porque "los hombres no tienen sensibilidad". Es un tema que da para mucho y ya te digo que, en línea con mi rol de "personaje público", no quiero polemizar. En cualquier caso, muchos hombres se están haciendo respetar poco a poco, sin hacer ruido. Quizás les abran algún día las puertas de algunas editoriales que parecen vetadas para el hombre. Como anécdota, mencionar que aún siguen existiendo muchos grupos, páginas o hasta comentarios de personas en las RRSS que hablan de "lectoras" y "escritoras", dejando al género masculino al margen.

Enrique: En mi caso ni presionado, ni discriminado ni nada por el estilo. Todo lo contrario. Siempre he recibido palabras de apoyo y cariño por parte de las lectoras y de las propias editoras por lanzarme a escribir romántica. Los comentarios más comunes han sido que ya era hora que los chicos nos atreviéramos a escribir romántica.

Yo: Enrique, has utilizado pseudónimo femenino para publicar algunas de tus novelas. El resto, ¿os habéis planteado alguna vez hacerlo? ¿Por qué?

José: Antes de 2008, que era la época en que apenas se publicaban autores de habla hispana, si hubiera escrito romántica seguramente hubiera optado por el pseudónimo femenino. Después de esa fecha no lo vi tan necesario. De todas formas mi "J. de la Rosa" puede funcionar un poco como pseudónimo y es neutro en género.

Javier: En su momento me lo planteé tras escuchar a un editor comentar que no quería romántica escrita por un hombre, pero deseché esa idea al comprobar en un concurso de relatos que nada de eso tenía que ver con la calidad literaria. Soy fiel a mi esencia y eso conlleva quien soy.

Alex: Sí, de hecho estaba previsto que mi próximo libro, que lanzará editorial Gram en agosto, saliera bajo pseudónimo femenino. Lo cierto es que me apetece el reto porque estoy convencido de que mi experiencia, en todos los sentidos, sería totalmente distinta a la que estoy viviendo bajo el pseudónimo de Alex García.

Enrique: Bueno, en mi caso ha sido de común acuerdo entre las editoriales y yo. En cambio otras prefieren mi nombre. Su sentido tendrá.

Yo: ¿Cómo de cómodos os sentís escribiendo escenas de sexo?

José: Para mí no es una cuestión de comodidad, sino de pericia. El sexo o erotismo tiene unas claves distintas a cuando estás trabajando una escena netamente romántica y a mí, personalmente, me obliga a ser más puntilloso y cuidadoso.

Javier: Cada vez me cuesta menos pero tengo que reconocer que ha sido una muralla que he tenido que derribar porque mis escenas de sexo parecían sacadas de novelas juveniles. Ahora disfruto escribiéndolas como el resto de la novela porque no las veo como algo en paralelo sino como algo necesario para la historia.

Alex: Al principio lo llevaba fatal. Una cosa es practicarlo y otra, bien distinta, es escribirlo. Por eso decidí escribir relatos en mis inicios. Me sirvieron para entrenar aspectos mejorables, a la vez que me iba haciendo con un buen número de seguidoras, que terminaron reuniéndose en La tropa de Alex García, mi grupo de Facebook.

Enrique: Normal. Lo que sí te puedo decir es que solía pasar de puntillas ya que prefiero centrarme más en cómo ambos personajes se van sintiendo atraídos y cómo van sintiendo, cómo la atracción va dejando paso a otras emociones. Pero me han llegado a pedir que sea más explícito a la hora de describir las escenas de sexo. Pero en general no me cuesta describirlas.

Yo: Me he dado cuenta de que los hombres sois menos proclives a publicitaros en las redes sociales, algo que me ha llamado mucho la atención. ¿Se os ocurre algún motivo del porqué?

José: En mi caso porque soy bastante asocial en general... jajaja... De todas formas hoy en día es la mejor forma de tratar con tus lectores, que eso siempre es un verdadero lujo. Nada más que por eso merece la pena el esfuerzo.

Javier: No sé si tiene algo que ver con ser hombre pero yo soy muy reservado con mi vida privada y me cuesta aprovechar las redes sociales aunque tengo claro que son necesarias, tampoco sé si las mujeres saben utilizarlas mejor que nosotros o tan solo tiene que ver con cada persona pero me he dado cuenta de que una novela "normalita" puede venderse muy bien gracias a bombardear el Facebook con infinidad de carteles con fotos sacadas de internet y que se convierten en un mensaje subliminal para el lector o lectora. Yo sigo fiel a mí mismo y hago lo que me dicta mi mente y me permite mi corazón y, en ocasiones, mi tiempo libre.

Alex: A mí no me ha gustado nunca forzar las cosas, prefiero que sigan su curso. Soy de los que opinan que si algo es bueno triunfará, antes o después. Si tus propias lectoras no aconsejan tu obra, quizás se deba a que no es tan buena como piensas. No obstante, mi entorno me ha ayudado a cambiar un poco mi mentalidad y cada vez procuro hacer más campañas de promoción. Pese a todo, nadie me quita de la cabeza que la mejor publicidad es la calidad. Por eso pierdo buena parte del mi tiempo intentando mejorar, procurando conocer qué le gusta al lector a través de sus opiniones sobre otras obras; libros que no dejo de leer para aprender observando los recursos utilizados por mis compañeros escritores.

Enrique: En mi caso tampoco le presto demasiada atención. No es por ningún motivo en especial. Es más una cuestión de tiempo.


Yo: Últimamente se habla mucho sobre la calidad y la cantidad de lo que se publica. He llegado a leer que lectoras "están hartas de encontrarse sobre las mesas de las librerías novelas de autoras que no conocen ni en su casa", y que quieren que las editoriales publiquen lo de siempre. ¿Creéis que el boom español se vendrá abajo en algún momento o hemos venido para quedarnos?

José: La literatura de género en general suele estar sujetas a modas. No olvidemos que los grandes bestseller internacionales de los últimos diez años han sido en torno al género romántico (Crepúsculo y 50 sombras) lo que ha provocado una larga temporada de vigencia de nuestro género posibilitando una cantera de autores locales. Esto provoca una gran demanda y estimula la oferta. Como sucede casi siempre la última palabra la tienen los lectores, que con sus compras serán quienes decidan quiénes se quedan y quiénes se van. Por medio estarán editoriales y promociones y no todos los que se queden deberán estar, ni todos los que se vayan deban largarse. Dicho esto, creo que siempre es mejor que haya mucho donde escoger a que haya solo un puñado de posibilidades.

Javier: No creo que el "boom español" se venga abajo porque no creo en tal efecto. Soy un convencido de la calidad de lo escrito en este país pero no tanto de lo editado. Algunos sellos editoriales han apostado por la cantidad en lugar de la calidad y yo me siento un escritor de la Editorial Creadores de sueños y de su filosofía de publica autores y no libros. La calidad debe primar por encima de todo pero los primeros que deberían tener claro si deben "vender" una obra sin la calidad necesaria deben ser los propios autores.

Alex: Estoy harto de oír y leer que "lo de siempre" vende, pero opino que esto es así porque se apuesta por poco más. Podría mencionar muchos libros diferentes de compañeras que han tenido una gran acogida: Sin ir más lejos, La esencia, mi último trabajo publicado, lleva meses situado entre los más vendidos de Romántica, pese a no tener de "lo de siempre": la portada, el papel, las letras... En cuanto al boom, creo que pasará, aunque se mantendrá en niveles superiores a los que existían antes de esas obras que revolucionaron el género y que todos conocemos. En cuanto al número de escritores/as, pienso que también se reducirá. Las causas serán diversas, desde la desmotivación por no conseguir los objetivos marcados, a la recuperación económica global, que permitirá encontrar un trabajo a personas cuya única ocupación actual es la de escribir.

Enrique: Yo creo que no. La novela romántica tiene mucho tirón y creo que seguirá estando entre los géneros más vendidos o leídos. En cuanto al boom español, he tenido la ocasión de leer a muchas escritoras españolas y escritores (algunos de ellos andan por aquí en esta entrevista) y creo que hay calidad. Si me lo permites, yo he venido a quedarme jajajaja, salvo que me quieran echar. En serio, en mi opinión hay historias buenas y menos buenas, como en cualquier género. Y luego están las tendencias actuales que marcan las editoriales y las lectoras.

Yo: Habladme de vuestro proceso creativo.

José: Soy bastante cuadriculado. Planifico la obra de principio a fin y la someto a pruebas terribles (jajaja) para estar seguro de que en cada momento lo que hacen los protagonistas es lo mejor de cada situación. Sólo me pongo a escribir cuando lo tengo muy claro.

Javier: Cuando escribo romántica, este proceso creativo tan sólo existe en mi mente porque no soy capaz de funcionar de otra forma. Mi corazón y mi cabeza se alían para crear una historia de amor y, a partir de ahí, los propios personajes son los que dan vida a su propio cuento de hadas. Ahora que estoy haciendo mis pinitos en la histórica y en la fantástica, he encontrado otras dos formas de trabajar. Para la fantástica me encuentro son un escritor de mapa que debe desarrollar las escenas con anterioridad a la fase de escritura, pero con la histórica me quedo en un punto intermedio. Recabo mucha información que va a ser utilizada pero la historia sigue creciendo con la novela sin la posibilidad de crearla con anterioridad.

Alex: Yo suelo pensar primero en qué género/s quiero que se mueva la historia de amor. Una vez determinado, suelo crear la columna vertebral que viene marcada por inicio, trama básica y final; a la vez que decido el final, suelo elegir el título porque suelo acabar mis libros con él. Cuando ya tengo claro en mi cabeza qué tengo que escribir, comienzo a documentarme sobre el tema, a la vez que voy creando los personajes. A esta etapa le otorgo una gran importancia porque no me gusta cometer errores de documentación. Además, pienso en las personalidades de los personajes porque es la base para generar las situaciones y emociones que pretendo recrear en mis historias. Cuando tengo todo eso, suelo pensar en dichas situaciones y las voy repartiendo a los largo de los capítulos en una hoja de Word, teniendo siempre en mi mente que debo mantener el interés del lector durante toda la historia. Una vez hecho todo eso, comienzo a escribir. No suelo cambiar aspectos importantes, aunque sí hay ciertos personajes que van adquiriendo vida propia y generan situaciones por su cuenta, sin contar conmigo jeje.

Enrique: Pues yo soy de investigar un hecho histórico sobre el que no he leído nada y me pongo a ello. Y en el caso de la contemporánea, suelo centrar la historia en ciudades en las que he estado, de ese modo no se desarrolla siempre en la misma. Y en función de estas dos situaciones emplazo a mis personajes. Lo de escribir va a rachas, como imagino que le sucede a todos. Momentos de gran producción con otros de nada. Correcciones, retoques y demás hasta que la doy por buena. Luego se la paso a mi mujer para que le de el ok definitivo.

Yo: ¿Creéis que lo habéis tenido más fácil o más difícil por ser hombres?

José: Después de ganar el  Premio Titania creo que es indiferente. A mí me resultó una apuesta arriesgada que una de las grandes editoriales del país, cuando decide abrir el género a lengua castellana (hasta entonces no habían editado a nadie en nuestra lengua), lo hicieran con un hombre. Me hizo entender que a otros niveles no importa el género. Pero quiero saber la opinión de mis compañeros a este respecto.

Javier: Ni más fácil ni  más difícil. Es cierto que yo llegué a este mundo cuando los hombres parecíamos agazapados y eso llamó la atención, pero creo que eso tan solo quedó ahí hasta publicar mi primera novela. En ese momento pasé de ser un hombre que escribía romántica a ser un escritor.

Alex: Ya dije más arriba que sí, aunque debo reconocer que yo he contado con el apoyo de algún que otro blog o de las organizadoras de un evento en la otra punta de España (B'Radic), que confiaron en un escritor novel como yo para conformar una mesa redonda.

Enrique: No lo sé. Yo puedo hablar por mi propia experiencia. Envié mi primera novela a Vestales y al momento se la quedaron. Luego me preguntaron si seguiría escribiendo porque la aceptación había sido muy buena. Ahora en junio ha salido mi quinta novela con ellos. Entiendo que se debe a mi manera de escribir. Luego vinieron Harlequín y las demás editoriales que se interesaron por mis historias. Yo creo que si la trama gusta y engancha no importa si eres hombre o mujer: esa es la impresión que tengo. Cuando me han rechazado un manuscrito es porque no se ha ajustado a lo que consideraban que debía tener, no por ser un hombre.

Yo: Para terminar, contadme algo sobre vuestros próximos proyectos.

José: Como solo escribo en  primavera-verano, todo sale en otoño... jajaja. Así que en octubre con HQÑ en formato digital saldrá Un lugar donde olvidarte, y en noviembre, con Titania Tu último beso. Pero no os cuento nada de ellas que aún es pronto. Muchas gracias por la entrevista.

Javier: Si todo va bien, en septiembre u octubre saldrá una novela chick-lit de las que tanto me gusta escribir. Para comienzos del 2016 puede ver la luz la histórica de aventuras (con amor, suspense, trama policíaca y algo de espionaje ni más ni menos) y espero que se convierta en un antes y un después. Mientras tanto, escribir, escribir y escribir. Ha sido un placer contestar a tus preguntas.

Alex: Hace unos días salió a la venta La renovación, una historia más convencional escrita "por encargo". Aunque se trata de una novela corta, creo que será suficientemente intensa como para atrapar al lector desde el prólogo pese a que hace más de un año que la escribí y no cuenta con la experiencia que poseo en la actualidad. También tengo previstos otros proyectos: uno de ellos lo estoy arrastrando desde que comencé a escribir. Fue mi primer libro. Es un drama romántico que encantó a quienes tuvieron la suerte de leerlo en su día, aunque nunca he encontrado el momento de revisarlo para eliminar todo rastro de la bisoñez con que lo escribí. También tengo en mente tocar la histórica o escribir la historia de Rosa, uno de los personajes de La Esencia que tanto ha gustado. Poco más puedo decirte, salvo agradecerte que me hayas ofrecido la oportunidad de acercar mis palabras, una vez más, a los lectores.

Enrique: Pues acabo de firmar con Romantic mi segunda novela. Tengo otra con Harlequín y ahora mismo estoy trabajando en lo nuevo para Ediciones B y RNR, que tú conoces muy bien, Paola. Esta vez será una historia actual para que la gente pueda ver mis dos vertientes (histórica y actual). Y de cara al invierno empezaré con lo nuevo de Vestales. Eso es a día de hoy lo que tengo en mente. No descarto otras opciones, nuevas editoriales... Muchas gracias por la entrevista. Ha sido un verdadero placer responder a tus preguntas.

Espero que os haya gustado la entrevista, ha sido un verdadero honor contar con estos monstruos de las letras y desde aquí les doy las gracias a todos ellos por haber querido participar en mi espacio. 

Pinchando en la foto de cada uno de ellos iréis directamente a los enlaces de compra de sus libros.


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José de la Rosa

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Alex García

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Enrique García

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Javier Romero






 

 


 



 
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