Cinco años publicando novela romántica. Mi camino hacia la autopublicación

11 de abril de 2019
novela romántica_Paola C. Álvarez_publicar novela romántica


El 14 de abril de 2014 cumplí uno de mis mayores sueños: publicar uno de mis manuscritos románticos. En busca de su destino se publicó bajo el amparo del sello digital B de Books, de Ediciones B. Firmé mi primer contrato literario con la inocencia y la ingenuidad de las primeras veces y me metí de cabeza en un mundo completamente desconocido sin el mínimo conocimiento de cómo funcionaba. Me bastaba la ilusión y la felicidad de ver mi nombre en la cubierta de un libro escrito por mí, aunque solo fuera en digital.

Por aquel entonces, yo no tenía ni idea de nada, escribía sin propósito, sin formación, solo por intuición y por el mero placer de hacerlo. Saber que mi novela había gustado a una editorial como aquella, me llenó de optimismo y seguridad y probé en otras casas buscando lo que íntimamente queremos todos los escritores: ver nuestro trabajo en la estantería de una cadena de librerías.

Mi segundo manuscrito fue Volver a empezar, una historia clásica de segundas oportunidades, que vio la luz en octubre de ese mismo año con una editorial que recién empezaba su andadura y en la que deposité mucho más de lo que recibí a cambio. Fue al firmar este segundo contrato cuando comprendí el alcance del error tan grande que cometí al firmar el primero. 

El proceso de edición y posterior publicación de Persiguiendo un sueño fue una odisea y supuso un antes y un después en las decisiones que tomé a partir de ese momento. No hay nada comparable a ver cómo cogen tu trabajo y destruyen tus sueños uno a uno. Fue tan grande mi angustia y mi frustración, que todo lo que sufrí me impulsó a estudiar corrección profesional y a aprender a maquetar, si bien no estaba lista para dar el salto a la autopublicación. Sabía que valía para esto y que solo tenía que insistir un poco más para ocupar el lugar que yo deseaba dentro de una buena editorial. 

Por eso escogí HarperCollins para publicar Desmontando a Carter. Firmé mi cuarto contrato literario siendo consciente de que volvía a publicar solo en digital, pero de nuevo con la esperanza de que las ventas respondieran por mi novela y me dieran la oportunidad de estar en papel. Ese momento nunca llegó.

Di el gran salto en septiembre de 2017 al no encontrar ninguna propuesta para la publicación de El secreto de lady Sarah que me convenciera. No quería más novelas solo en digital y no estaba dispuesta a conformarme con menos de lo que siempre he creído que se merece esta historia. Cansada de informes de ventas de mierda, de que me engañaran, de que no me pagaran, de estar a expensas de las decisiones de otros sin que se tuvieran en cuenta mis opiniones, decidí autoeditarla y publicarla en Amazon. La experiencia fue tan diferente, tan satisfactoria, que supe que ese debía ser mi camino. El resto es historia. 

Desde ese momento he ido rescindiendo todos los contratos vigentes uno a uno y he tenido la gran suerte de que no me hayan puesto impedimentos para hacerlo. He seguido publicando, novedades y reediciones (Traiciones ocultas, la completa reescritura de Volver a empezar y la reedición de Carter) y, por supuesto, he seguido formándome. He hecho cursos de visibilidad, de monetización, ayudo a otras compañeras con sus correcciones, maquetaciones y diseño de cubiertas, he estudiado estrategias de márquetin, de cómo manejar redes sociales, de organización y de todo lo habido y por haber para seguir creciendo y llegar al punto de que mis conocimientos puedan estar al servicio de otros y que no tengan que pasar por los mismos sufrimientos que pasé yo.

Sé lo que es venirse abajo cuando tus novelas no tienen el alcance que esperas, intentar abarcar tanto que tu mente se colapsa, sentir unas ganas tan grandes de mandarlo todo a la mierda que solo quieres encogerte y llorar, pero también sé lo que es que las lectoras te escriban diciéndote lo mucho que les emocionan tus historias, que alaben tu progresión, que otras compañeras te pidan consejo... Si tuviera que poner en una balanza lo positivo y lo negativo, ganaría con creces lo positivo. 

Dama Beltrán preguntó a todos los autores que tuvimos la oportunidad de hablar en mesa en el último encuentro de Armilla qué cambiaríamos si pudiéramos volver atrás. Yo no cambiaría nada. Todos los pasos que he dado a lo largo de estos cinco años me han enseñado a ser mejor y más fuerte y he aprendido lecciones valiosísimas que ahora pueden ayudar a otros.

La romántica y todo lo que rodea a ser una escritora emprendedora forman parte de mi vida. No me imagino haciendo otra cosa.




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Consentimiento

La novela romántica y el final feliz

28 de febrero de 2019
Novela romántica y el final feliz


Hace unos días se generó en el muro de Twitter de la escritora Abril Camino un debate muy interesante sobre las etiquetas en el que se afirmaba que la rigidez de las premisas en novela romántica es un enemigo de la creación literaria. Este tema siempre genera una enorme controversia entre escritores y lectores y hoy voy a explicarte por qué creo yo que el final feliz en la novela romántica es imprescindible.

La novela romántica nació en el siglo XIX, durante el Romanticismo. Estaba muy enfocada a los sentimientos, a la melancolía, a la dicotomía de la vida y la muerte..., se usaba un lenguaje muy descriptivo y la tragedia amorosa era el eje principal de los acontecimientos. Hoy en día, el concepto de novela romántica ha cambiado mucho y nada tiene que ver con la novela del Romanticismo (como Ivanhoe o La dama de las camelias).

La más importante asociación de escritores de novela romántica del mundo, la RWA (Romance Writers of America), definió los parámetros por los cuales en la actualidad podemos distinguir claramente una novela romántica de otra que no lo es:
1. El hilo conductor debe ser una historia de amor.
2. El final debe ser emocionalmente satisfactorio y optimista.

Por mucho que reneguemos de ellas, en estos tiempos en los que las palabras clave y los algoritmos de comportamiento son los que rigen la forma de vender, las etiquetas son más necesarias que nunca. Son imprescindibles para que nos encuentren y nos lean. Es la realidad que hay que tener muy presente si te metes en esto de escribir. Si no existieran las categorías, encontrar lo que buscas se convertiría en una odisea, por eso es tan importante escoger la más adecuada cuando publicas tu novela.

Soy lectora de novela romántica desde los quince años Cuando quiero leer una novela de este tipo sé perfectamente lo que busco, incluido eI final feliz. Es una cuestión de expectativas. Yo soy mucho de buscar nuevos títulos en las listas de Amazon, si no conozco a la autora, doy por hecho que la novela va a cumplir con las premisas del género. Si llego al final y los protagonistas mueren o no se da a entender que acaban juntos, mi cabreo es monumental. La desagradable sensación agridulce se come todo lo demás, me siento engañada y eso es muy difícil de resarcir.

Que una novela tenga una historia de amor no significa que sea romántica. Los puentes de Madison County, Ana Karenina o Cumbres borrascosas son perfectos ejemplos; todas tienen grandes historias de amor, pero no son novela romántica.

Cuando leí Yo antes de ti hacía poco tiempo que había visto la película Intocable. Ambas historias tienen protagonistas tetrapléjicos, pero al contrario que en el libro, en la película el protagonista elige vivir. Me habían vendido el libro de Jojo Moyes como romántica y yo esperaba el mismo final. No he vuelto a leer ningún libro de esta autora (no quiere decir que no lo haga en el futuro, pero ya sabiendo lo que me puedo encontrar). Lo que quiero decir con esto es que cuando leo romántica quiero soñar y enamorarme, quedarme con la idea de que el amor lo puede todo. Si no es así, escojo otro género.

Como escritora viví la situación contraria con Persiguiendo un sueño. Una lectora me dejó un comentario en el que señalaba que la novela no le había gustado tanto porque pensaba que era romántica y no se había informado bien. Persiguiendo un sueño tiene final feliz, pero no es una historia de amor al uso, es más una búsqueda vital de varios personajes que terminan confluyendo en un determinado momento. Desde entonces, me cuido mucho de señalar que esta novela es romántica sentimental.

El hecho de que un determinado género tengas ciertas normas no creo que coarte nuestra creatividad como escritores, todo lo contrario. La dificultad de escribir romántica reside precisamente en tratar los temas de siempre con originalidad y saliéndose de los tópicos, no es poner cuatro polvos ni redactar frases como si se transcribiera un chat. Aunque ese es otro debate.

Y tú, ¿eres de final feliz?

Volver a empezar. Amores que nunca se olvidan

26 de enero de 2019
Volver a empezar_novela romántica_contemporánea


El próximo 14 de febrero Volver a empezar tendrá una segunda vida. No he escogido esa fecha por casualidad y no, no tiene nada que ver con el márquetin. Es la fecha por antonomasia del romance y si hay algo que esta historia ha respirado siempre es amor; amor del que no se olvida, del que siempre perdura bajo la piel, del que emociona y te hace sufrir cuando lo pierdes.

Escribir romántica sin morir en el intento

30 de diciembre de 2018
Escribir romántica


Es el momento de vaciar la mochila de piedras y volver a llenarla de ilusiones.

Este año ha sido un poco caótico en todos los aspectos, aunque a última hora he conseguido reconciliarme con todas mis yo. Reconozco que el que más me ha costado ha sido mi yo escritor. 

Como sabes, en marzo me colapsé, dije adiós a muchas cosas que me suponían un lastre: este blog, la lista de suscripción, mantener al día mi Feedly, planificar redes sociales, Twitter... No entendía por qué todo mi esfuerzo se iba por las cañerías sin dar resultados.

Hice un grupo de Facebook para escritoras de novela romántica (Yo escribo literatura romántica) con la intención de crear una comunidad que se ayudara entre sí, pero también lo fui abandonando poco a poco, incapaz de encontrar ese nexo que nos uniera.

Cómo diseñar la portada de tu novela romántica

27 de noviembre de 2018
diseñar portada de novela romántica


Que las portadas de las novelas romántica son una herramienta fundamental de márquetin es un hecho indiscutible. Por mucho que digamos que no hay que juzgar un libro por su exterior, todos sabemos que si te entra por el ojo hay más posibilidades de que las lectoras se interesen por el libro, lean su sinopsis y lo hojeen.
Últimamente veo unas portadas que son para llorar (y mejor no entremos a hablar de los títulos que las acompañan...). No hay distinción entre editoriales y autopublicados, aunque en el caso de las primeras, es una lástima que, teniendo equipos de profesionales dedicados a esa función, no se molesten ni un poquito en diseñar cubiertas mínimamente decentes cuando se supone que su trabajo consiste en vender libros.
Lo ideal es contratar los servicios de diseñadores que por un precio más o menos asequible pueden hacerte un diseño atractivo y profesional, pero si no puedes permitírtelo, en esta entrada voy a darte unos parámetros para que tu novela luzca cómo merece.
Con la tecnología de Blogger.