La originalidad en la novela romántica

21 de marzo de 2018
la originalidad en la novela romántica


Una de las frases que más se suelen escuchar cuando eres escritor es aquello de "todo está escrito". La romántica tiene como eje principal la relación amorosa entre dos personas y el final feliz, ahí radica la dificultad del género, en darle un punto personal y diferente a la misma historia: hacerla original.

Ya ha llovido mucho desde que el señor Grey y sus sombras revolucionaron el género con una historia (¿de amor?) que en realidad ya habíamos leído en los clásicos románticos de los años 80. La historia del millonario que seduce a la jovencita inocente está más vista que el tebeo y, sin embargo, E. L. James supo conquistar a millones de lectores en todo el mundo y provocar que otros escritores se sumaran al carro de escribir más y más de lo mismo, hasta el punto de que el mercado está saturado.


El otro día, María Montesinos hablaba en Twitter de cómo la historia de España está bastante desaprovechada por los escritores de género romántico en nuestro país. Soy la primera que cuando se decidió a escribir romántica histórica, lo hizo cogiendo la regencia inglesa como base. Tal vez porque, aunque la histórica estaba fuera de mi zona de confort, no lo era tanto por ser una época sobre la que había leído decenas de novelas y con la que podía sentirme cómoda escribiendo. Pero María tenía toda la razón. Estamos tan acostumbrados a leer lo de siempre que lo seguimos buscando, porque... ¿a quién no le gusta una buena novela de highlanders? Muy pocos se han atrevido a meterse en aguas farragosas e investigar nuestra historia para desarrollar dentro de ella una historia de amor.

Pero no solo la histórica es poco original, en paranormal parece que solo hay vampiros y en erótica, solo BDSM. En la novela romántica contemporánea los protagonistas masculinos siguen siendo -la gran mayoría, no todos- unos sinvergüenzas, en muy pocas he leído que el chico sea un hombre sin miedo a enamorarse, por ejemplo. Recuerdo que una de las críticas principales que recibí de Volver a empezar fue que el marido de la protagonista era un soso, precisamente por ser un tipo normal y corriente.

Es muy difícil saber qué gusta y que no, por qué una novela vende y otra no, independientemente de la calidad narrativa. Es el dilema eterno. Arriesgarse o no con historias diferentes, atrevidas, con personajes fuera de lo común. ¿Crees que hay sitio para novelas así dentro de la romántica?

Si conoces alguna novela romántica que sea diferente y original, que no sea más de lo mismo, dímelo en los comentarios. Me encantará descubrirla.



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