¿Censura en la novela romántica?

13 de diciembre de 2017
la censura en la novela romántica


De un tiempo a esta parte la visión del feminismo dentro de la novela romántica está llegando a un punto que sobrepasa los límites de lo razonable. Intentar extrapolar la ficción de una novela a la vida real o acusar a las autoras de apoyar el machismo por los actos o palabras de sus personajes ha supuesto que la palabra autocensura empiece a circular por las redes sociales.
 
Comentario de Ana Iturgaiz en el muro de Isabel Keats:
 
"Yo soy de la opinión de que las novelas no hay que catalogarlas en función de nuestra propia moralidad (por no decir moralina, que de eso hay mucho). Una historia es una historia y cuenta lo que el autor le apetece y como le apetece. Hacerlo de otro modo, coartar su visión de su historia, que él se controle, analice y deseche los modos e ideas de sus personajes por mor de lo políticamente correcto es para mí autocensura".  
Ana Iturgaiz.
 
El papel de la mujer en la sociedad está cambiando y eso también se refleja en las novelas románticas actuales, donde los personajes femeninos cada vez son más fuertes e independientes, sin embargo, no podemos pedir lo mismo en una novela romántica histórica.
 
Se nos exige la máxima veracidad, que nos ajustemos a las costumbres de entonces, al lenguaje, a la vestimenta y al comportamiento, pero luego no se acepta que las mujeres sean humilladas o ninguneadas por los hombres de su entorno cuando, precisamente, en épocas pasadas las mujeres éramos poco más que una simple posesión.
 
Las escritoras y escritores de romántica seguimos siendo señalados por el contenido de nuestras novelas, como si tuviésemos la obligación de que la conducta de nuestros personajes siempre deba ser recta, moral e intachable, cuando lo que fundamenta nuestro género es la realidad del amor, con todo lo bonito y lo feo que lo rodea.
 
Que algunas protagonistas de novela romántica toleren ciertas actitudes por amor no significa que las autoras incentivemos ese tipo de comportamientos, al igual que los escritores de novela negra no promueven el asesinato.
 
Si bien creo que la novela romántica dirigida a chicas muy jóvenes sí debería tener más cuidado a la hora de tratar ciertos temas debido a la falta de madurez y al romanticismo idealista propios de la edad, en romántica adulta no deberíamos plantearnos la autocensura ni coartar nuestra libertad de expresar las emociones cómo mejor nos parezca.
 
La aparición de la figura del sensitivity reader pone de manifiesto hasta qué punto lo políticamente correcto o la protección de la sensibilidad del lector están a la orden del día.
 
No sé tú, pero yo antes de decantarme por una lectura, la investigo; me fijo en la cubierta, leo la sinopsis y, si puedo, ojeo el interior. Entonces decido si compro el libro o no. Es posible que después la lectura no me guste por x motivos, pero seguro que la ofensa a mi sensibilidad no será uno de ellos.
 
¿Tú qué piensas? ¿Deberíamos las escritoras de romántica dar un baño de idealismo a nuestras novelas antes de publicarlas?

 


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14 comentarios

  1. Hola, Paola

    Como estamos en pleno debate, quisiera dejar mi opinión al respecto lo que dices en tu post:

    "Las escritoras y escritores de romántica seguimos siendo señalados por el contenido de nuestras novelas, como si tuviésemos la obligación de que la conducta de nuestros personajes siempre deba ser recta, moral e intachable, cuando lo que fundamenta nuestro género es la realidad del amor, con todo lo bonito y lo feo que lo rodea."

    Nunca me he planteado leer personajes perfectos. Todo lo contrario, prefiero a los imperfectos. Pero lo que para mí no es aceptable es que los tics machistas sean considerados románticos: celos (de los de "porque tú eres mía"), protagonistas masculinos que hablan a las protagonistas como si fueran de su propiedad o que las menosprecian, que para superar sus complejos e inseguridades necesitan que la protagonista renuncie o sea tratada como una inferior. El amor debería ser libertad para ambos y nos hemos hartado de leer que alguno tiene que renunciar a algo o que tiene que aceptar todos los desplantes por amor. Por amor, no. A mí que me den razones (un personaje con luces y sombras, con complejidad), pero que no me digan que se comporta así por amor. No cuando su público son mujeres.

    "Si bien creo que la novela romántica dirigida a chicas muy jóvenes sí debería tener más cuidado a la hora de tratar ciertos temas debido a la falta de madurez y al romanticismo idealista propios de la edad, en romántica adulta no deberíamos plantearnos la autocensura ni coartar nuestra libertad de expresar las emociones cómo mejor nos parezca."

    ¿Y quién controla lo que leen las chicas jóvenes? ¿Acaso no tienen acceso a El lobo y la paloma de Kathleen Woodiwiss? Menudo ejemplo de romanticismo... Y si van a publicar eso, al menos que no se venda como romántico. Que lo coloquen en narrativa histórica.

    Lo queramos o no hay que revisar lo que se vende y empezar a plantearse el ideal romántico. Si antes no se ha hecho, es hora de hacerlo. No me valen excusas. Y si la novela histórica en cuestión va a estar plagada de tics machistas con final feliz, por favor, que se publique con el sello correcto: narrativa histórica pero alejada de la romántica.

    No se trata de dar un baño de idealismo (ya lo hay bastante con las referencias físicas y sexuales), se trata de saber qué queréis transmitir cuando habláis de amor y qué es aceptable.

    Hace unas semanas leí una novela en la que el protagonista masculino aprovechaba un par de ocasiones para besar a la chica mientras estaba dormida. Si yo fuera un hombre e intuyera que ese tipo de gesto se considera romántico me echaría a temblar. Si dentro de la conquista está incluir una conducta tan cobarde como falta de consentimiento por la otra parte deberíamos poder decirlo. Y eso se vende como romántico. Así que, como lectora, si me encuentro con conductas machistas, posesivas o simplemente estúpidas estoy en mi derecho de decirlo (otra cosa es que se ponga en evidencia la moralidad de la autora, que se hace, y con eso no estoy para nada de acuerdo).

    A mí tampoco me sirve la manida excusa de la novela negra y los asesinos. Porque en una novela de ese género no se ensalza al asesino ni el crimen. No se idealiza. En una novela romántica la tendencia/el mensaje es que si aguantas las inseguridades del prota, si es un as en la cama, si es un poco malote, si te salva de situaciones difíciles, si te monta una escena de celos, si se acuesta con otra pero te dice que te quiere... al final la chica conseguirá que se redima y habrá un felices para siempre.
    Estamos en el s.XXI. Las lectoras somos lectoras de esta época y nunca me atrevería a decir que "El lobo y la paloma" (histórica) o "After" (contemporánea) son novelas románticas.
    Perdona que me haya extendido tanto, pero es un tema sobre el que se debería hablar y matizar mucho más.
    Un beso.

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    1. Hola, Lidia!

      No voy a intentar rebatir tus argumentos porque estoy de acuerdo con todos ellos. Mi intención era hablar del tema desde el punto de vista de las escritoras, porque se nos acusa de apoyar los micromachismos solo por plasmarlos en el papel.

      No veo nada de malo que un personaje masculino sea celoso, posesivo o un cabronazo siempre que, durante la novela, haya un cambio. En eso consiste el viaje del héroe, en el aprendizaje del protagonista, que al final de la novela comprenda que el amor es otra cosa.

      En cuanto al control, obviamente es muy difícil, y el cambio debería empezar en las editoriales, en no etiquetar como young adult novelas como After, que además va acompañada de una gigantesca campaña publicitaria dirigida a niñas de 14 y 15 años.

      Me encantan tus opiniones. Da igual que sean largas!

      Un abrazo.

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    2. Suscribo tus palabras una a una Cielosdepapel.
      Un saludo.

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  2. Completamente de acuerdo contigo en que lo importante no es que no haya micromachismos, sino que haya un cambio y un aprendizaje, o una censura de otro personaje que sí vea eso como algo antinatural y en contra de la libertad, que lo señale. Lo importante no son los hechos en sí, sino el mensaje que se saca de ellos. A mí me encanta cuando el protagonista se comporta como un troglodita y la chica le para los pies, o le hace avergonzarse de su comportamiento. Incluso en las novelas históricas las protagonistas se rebelan contra el machismo, pero hay que comprender que lo hacen a su manera, según su época, su educación y sus posibilidades. Además, no podemos pretender una reacción general a un acto machista en una novela histórica como la que quisiéramos en una novela actual, porque sería absurdo e irreal. Por otra parte, a menudo nos apresuramos a juzgar y sacamos conclusiones equivocadas. Y en cualquier caso, la última decisión siempre la tiene la autora. Si como lectora no estás de acuerdo con ella, con dejar de leer lo tienes hecho. No podemos pretender obligar a nadie a escribir lo que queremos leer.

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    1. Hola, Lucía! Me alegro de que otra autora comente por aquí y de que coincidas conmigo.
      Es muy difícil cambiar la mentalidad de una sociedad de un día para otro, pero creo sinceramente que la romántica, si algo aporta, es un reflejo de los tiempos que vivimos, por eso los personajes femeninos cada vez son mejores y más acordes con la realidad de la mujer. Al menos, yo lo veo así.
      Un abrazo!

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  3. ¡Hola, Paola!
    Te leo y me sorprendo. ¿De verdad los autores sentís la presión para que dejéis de escribir lo que realmente queréis? Fíjate que a mí me parece que la situación es bastante al revés, veo en el público lector mucha relajación frente a algunos temas y sí es verdad que puntualmente aparece algún comentario, pero mi impresión es de que se trata de casos más bien aislados.

    De todos modos, creo que sería necesario matizar unas cuantas cosas.
    Entiendo, por lo que has expuesto, que hay que distinguir entre novela histórica y contemporánea, yo no creo que sea necesario. El mensaje ante ciertas actitudes debería de ser el mismo. En épocas pasadas el machismo, el maltrato, el ninguneo al sexo femenino era una realidad (y lo era, no es que yo lo ponga en duda), pero comentas que las protagonistas de la época toleraban ciertas actitudes por amor (y lo hacían, es obvio) y hasta ahí todo me parece perfecto, puede conformar la trama de una novela sin ningún problema, pero quizá (y en eso estoy de acuerdo con Lidia) debería de estar catalogada en otro género y no en el de romántica. Para mí, y espero que también para mucha más gente, los celos, el maltrato, el que la protagonista admita ser tratada como un ser inferior… eso no es romántico. No es un amor sano.
    Y que el viaje del héroe le haga cambiar de cabronazo a bellísima persona… Pues qué quieres que te diga, no soy psicóloga, pero tengo serias dudas de que eso ocurra en la realidad y cuando lo leo me suele causar rechazo porque sencillamente, me parece inverosimil.
    Y sí, estoy con eso de que la decisión última la tiene el autor, claro que sí, es su historia, pero yo, como lectora, puedo estar de acuerdo o no, y debería de tener derecho a dar mi opinión y no mirar hacia otro lado.

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    1. Hola, Eme!

      En ningún momento he insinuado que las lectoras no puedan dar su opinión sobre este tema. Lidia también ha dicho algo similar y quiero dejar claro que en ningún momento eso se cuestiona.
      Yo no siento ninguna presión porque no me gustan ese tipo de personajes y además tampoco soy una autora que mueva masas. Me sorprendió mucho ver el hilo de Isabel en Facebook y por eso quise hablar del tema aquí. He leído la entrevista que le hiciste a Lidia, que además me parece magnífica, pero no escribí este post en respuesta, ni mucho menos, lo tenía escrito de antes.
      Creo que estamos haciendo lecturas diferentes de un mismo tema. Yo no hablo de que ella tenga que perdonar al tío que la mete en un portal y la viola o que tolere un maltrato físico o psicológico. La romántica no es eso. La romántica es amor y eso no lo es.
      Parecemos olvidar que, desgraciadamente, las personas somos crueles y egoístas por naturaleza y por tanto los personajes de ficción, tanto ellas como ellos, deben tener cierto grado de realismo, pero si no tiene lugar la transformación entonces los personajes son planos y no enseñan nada. No tienen que transformarse en una bellísima persona de la noche a la mañana, pero sí comprender que el amor es aceptación, igualadad y respeto. Ahí es dónde radica la dificultad de nuestro trabajo.
      No estoy de acuerdo con el tema de la histórica. Las lectoras del género son de las más exigentes y como dice Lucía, si pretendiéramos que la sociedad de la época o los personajes reaccionen como lo harían ahora, se nos echarían encima, nos acusarían de falta de documentación y veracidad. Hay cosas que no se pueden adaptar a una visión del siglo XXI.

      Gracias por pasarte. Siempre es un placer tenerte por aquí.

      Un abrazo!!

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  4. Es un articulo muy interesante pero creo que es necesario matizar dentro de la romántica y, ante soy todo, hacer hincapié en lo que es romántico y no.
    soy lectora de histórica y actitudes o, más bien, que creo que denotan una buena documentación NO las tolero de ningun modo en la contemporánea. Tampoco estoy hablando de aquella costumbre tan adoptada en los años ochenta. Eso sí que no... de ningún modo.
    Tampoco se puede generalizar, mujeres valientes y decididas y con temperamento y carácter fuerte ha habido siempre.
    Y, más aún, novelas de ciertas épocas concretas hace tiempo las dejé de leer porque la autora (bien documentada) plasma ciertas conductas masculinas que no me apetece leer o encontrarme. Naturalmenter la autora hace bien en documentarse, en caso contrario, no sería una buena novela, pero como lectora me siento en el derecho de no leerlas. Pero el caso es que ultimamente se están relajando ciertos conceptos que como lectoras no deberíamos permitir.Y más aún en epoca actual... sí, ya sé... es el tema de las fantasías... pero es que hay novelas en las que la mujer es vejada y humillada hasta la saciedad, y al final... voilà el protagonista descubre que está super enamorado y cambia radicalmente de sentimientos y actitudes. Eso denota ya de primeras una falta de evolución en el personaje.
    Creo que cualquier autor está en su pleno derecho de escribir lo que quiera, el problema es cuando se hace bajo el sello de romántica y se plasman como tal sentimientos y actos que no lo son. Hay novelas muy buenas de otros géneros...no se tiene porqué escribir romántica. Tampoco creo que el autor se muestre, visto lo visto y generalizando mucho, presionado por los lectores.

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    1. Hola, Pepa! Gracias por pasarte y comentar. Los lectores desde luego sois los que tenéis la última palabra, por supuesto, pero sí es verdad que cuando se intenta innovar o escribir cosas diferentes a lo que normalmente ha llegado a nuestras manos (esas novelas que mencionas de los 80 y 90), la inmensa mayoría de las lectoras no responden positivamente porque quieren más de lo mismo.

      De todas formas, está claro que hace falta un cambio de mentalidad y no dejar morir el debate de la profunda reforma que necesita el género, no ya solo en contenido, sino en calidad literaria y en otras tantas cosas que poco a poco hacen que la romántica vuelva a hundirse.

      Un abrazo!

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  5. En esta ocasión comparto tu opinión. Es decir: hablando de histórica debes ajustarte a esa época, que pasaba lo que pasaba y era o que era y de otra manera, para mí, significa cerrar el libro.. Pero voy más allá: yo sí creo que el personaje, contemporáneo, puede cambiar, pueden evolucionar y entender y no me parece que por ello deje ser romántica. Y sí creo que adolescentes no deben leer ciertos libros, pero eso no es responsabilidad ni de las editoriales totalmente, ni de los autores: eso es responsabilidad de los que gobiernan sus casas. Yo, antes de que mi adolesFrente coja un libro que dice que quiere leer, lo hojeo, miro y busco y a muchos le he dicho que aún no. No creo que la censura sea buena. Es decir puedes escribir el libro que te dé la gana, yo puedo leer el que me dé la gana, porque me puedo informar, pero en cuanto a los menores, son sus padres los que tiene la obligación de hacerlo igual que con otros muchos productos. Siempre digo que After (a mí me parece un bodrio) refleja una relación tóxica. Leída por mí se queda en que es un bodrio de mierda y es que además lo advierte desde el principio. ¿Eso era juvenil? No. Delante de mí a una madre se lo dijeron claro y optó por comprarla porque las niñas de hoy no son como nosotras que no sabíamos nada (literal). No estoy en contra de que se prohiba After, sí a favor de que se informe bien. En la libertad de los padres para comprar, no me voy a meter. Y desde luego con lo que no estaré jamás de acuerdo es con que se tenga uno que ajustar a un molde o pasar un determinado filtro, porque al final, dependiendo del filtro de por quien pase, el libro es uno u otro

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    1. Hola!! Me alegro de que coincidas conmigo en el tema de la histórica. Está claro que hay muchas cosas que han cambiado (otras no tanto), pero reflejarlas creo que también ayuda a no repetirlas ni aceptarlas. Sí, es desagradable encontrarse con ciertas actitudes en una novela romántica, pero si forma parte de la historia, también es nuestra obligación contarlas.

      Lo de las adolescentes, la verdad es que es muy difícil controlar eso. Está claro que depende mucho de la educación recibida en casa, pero si, como dices, una madre se deja aconsejar por la librera y finalmente se lleva a casa una novela para nada apropiada para su hija, poco se puede hacer. Está claro que todos, editores, escritores y libreros, deberíamos remar en la misma dirección, pero también es verdad que si las propias autoras etiquetan a sus novelas en categorías que no son solo para aparecer en los rankings, ya me dirás cómo se puede solucionar eso.

      Muchísimas gracias por dejar tu opinión.

      Un abrazo!

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  6. Buenas noches,
    Últimamente veo por las redes mucho debate sobre este tema y, en mi opinión, lo más triste de todo es que esos autores de romántica que dices que se sienten censurados en realidad no saben ni por dónde se andan. Lo que se critica no es que cuenten la historia que les dé la gana, sino que describan y defiendan como "románticas" actitudes deplorables, cuando no delitos, en sus personajes como el maltrato, la violación, los celos enfermizos, el control desmesurado etc.
    Nadie dice que no se pueda escribir una novela con un protagonista machista, lo que se critica es que pongáis a ese machista como la octava maravilla del mundo cuando no deja de ser un gilipollas (pero es que es muy guapo, besa muy bien y tiene un cuerpo de infarto). Nadie dice que no se pueda escribir una novela con un personaje violador, lo que se critica es que se romantice un abuso que es delito. Igual que nadie critica una novela de un asesino en serie por muy detalladas que sean las escenas macabras (que te pueden gustar más o menos) siempre que no se ensalce al criminal como si fuera un ejemplo divino de la muerte a seguir.
    Evidentemente y a dios gracias no todas las novelas románticas muestran este tipo de personajes que no contribuyen en nada a mejorar la opinión de la gente sobre este género. Un género que los autores también tienen la obligación de cuidar si quieren vivir de él.
    Un saludo.

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    1. Hola, Tara.

      Para mí, todas esas novelas románticas que mencionas no son romántica. La violencia de género y el maltrato físico y psicológico son temas muy graves para frivolizar sobre ellos. A lo que yo me refiero en el artículo, y parece ser que no se ha entendido, es de los micromachismos de los personajes masculinos en contemporánea. Para nada defiendo que se idealice el que te peguen o te violen, y coincido contigo en que creo que son argumentos que suponen una mínima parte de lo que se publica.

      Gracias por pasarte y comentar.

      Un abrazo!

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  7. Hola corazón. Mira que he tenido muchas ganas de pasarme en otros días pero por una o por otra se me olvida ^^''''
    Que tema tan volcánico acabas de publicar jajajajajajajaja.
    Vamos a ver si aclaro y ordeno las ideas para poder plasmas todo lo que tengo que decir a esto.
    Yo sí creo que a veces el pensamiento "feminista" genera que se confundan los terminos en la Novela Romántica y que se crea que desde el inicio un personaje debe ser "casi perfecto". Antes de ser linchada en leña verde voy a explicarme. He leído críticas de libros en donde EL VIAJE DEL HÉROE no es comprendido, y aquí aclaro que no, no son violadores, ni maltratadores ni mucho menos. Creo que hay que entender que la belleza de una Novela Romántica es la transformación del personaje, esa madurez que hace que los ojos se vuelven chiribitas y podamos suspirar en ese punto final en donde Él sencillame comprendió que el amor es incondicional, es confianza, es amistad, lealtad y respeto por la mujer que ama.
    Aclaremos que una obra en donde el protagonista viola, maltrata y denigra de alguna forma a su pareja, como bien dices, me parece que no es una novela romántica. También hay que aclarar que no todo lo que lleva una pareja que se enamora tiene por qué ser romántica (que últiamente a todo lo quieren meter en este saco)
    Hasta ahora como lectoras creo que a veces nos volvemos intolerantes con según que leemos, si, he visto la misma censura en la histórica y me asusta. Hasta hace pocos años la mujer era un cero a la izquierda, no opinabamos por lo tanto no podemos pedir un comportamiento obstinado de esta fecha a una mujer medieval. Pero ahí radica la maravilla en el género. Ellas son capaces de transformar lo imposble, mujeres que tienen más maña que fuerza para poder jugar y hacer crecer a su pareja, aquí también debo decir que creo que en este punto AMBOS CRECEN. Si una es sumisa, encuentra su voz, si uno es un volcán aprende lo que es la templanza.
    Yo creo que el chiste de todo esto es no perder de vista una cosa, leemos ficción Romantica y esto quiere decir que podemos dejar que la historia siga sin juzgar la personalidad de la mano creadora. Y aquí estoy de acuerdo en lo que dices... dudo mucho que a Sthepen King le juzguen de asesino con todo lo que lleva a la espalda en sus libros.
    En lo referente a las lecturas de según que edad no son las editoriales las que deben dejar de sacar esto, lo siento, pero aquí son los padres los que deben de interesarse por lo que leen sus retoños. Lo siento, quizá sea retrogrado de mi parte, pero yo no puedo permitir que mi hijo lea todo lo que cae en sus manos. Me parece genial que un adolecente lea, pero me parece más genial que un padre sepa lo que tiene en sus manos ese pequeño lector, recordemos que no todo es para su edad y que puede haber muchas cosas encubiertas. Los peligros rondan siempre, pero somos nosotros responsables de lo que leen esos jovenes lectores.
    Ufff que ya me pierdo si no es que ya me perdí.
    Un beso hermosa

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