Por qué la novela romántica no es novela rosa

19 de abril de 2017
Por qué la novela romántica no es novela rosa_Apuntes literarios de Paola C. Álvarez


Que vaya por delante que no me he sentido aludida en ningún momento. Tampoco ofendida. Simplemente me frustra y me entristece como lectora y escritora de género romántico, sobre todo cuando alguien a quien sigues y admiras hace afirmaciones como que la "novela rosa" es para "mentes sencillas", que no hay que tener miedo a llamar a las cosas por su nombre o que tenemos que "dejar de ver en el espejo una visión distorsionada" aceptando lo que en realidad somos (esto último refiriéndose a los que dedicamos nuestro tiempo a escribir este género).

 
Todo esto viene a cuento de un artículo de la autora Mercedes Pinto, donde cataloga al género en cuatro grandes grupos: novela romántica (refiriéndose a la época histórica del romanticismo), novela rosa, erótica y pornográfica. No voy a poner el enlace aquí, si alguien tiene interés en leerlo solo tiene que asomarse a su muro de Facebook y buscarlo.
 
Todo evoluciona. La literatura del romanticismo también. Sería absurdo que no hubiera sido así puesto que la sociedad cambia constantemente (o involuciona, pero ese es otro tema); el amor y las relaciones se viven y se entienden de manera diferente. Jane Austen es la autora romántica por excelencia, no solo porque sus obras estén dentro del periodo del romanticismo, sino porque sus historias cumplen todos los parámetros de la novela romántica, incluido el sempiterno final feliz, y no creo que nadie se atreva a cuestionar su importancia dentro de la literatura universal.
 
Efectivamente, nadie se atrevería a catalogar a las obras de Jane Austen como "novelas rosas", pero estoy segura de que las de Marisa Sicilia, Anna Casanovas o Nuria Llop, por citar algunas, tampoco. Es un término obsoleto y completamente peyorativo que siempre se ha usado para ningunear la inteligencia de las mujeres. No se trata de machismo o feminismo, es una simple realidad con la que hemos tenido y todavía tenemos que convivir desde que las mujeres empezamos a reclamar nuestro lugar en el mundo.

La gran mayoría de la gente lee ficción para entretenerse, evadirse o por simple y llano placer. La romántica es el género de entretenimiento para mujeres por excelencia y como tantas otras cosas también ha sido usado por esta sociedad paternalista para menospreciarlas. Lo cierto es que una se cansa de reivindicar un sitio para la romántica y de defender las lecturas que nos gustan sin que se nos diga que es para "mentes sencillas", término que puede interpretarse de muchas maneras.

En todos los géneros se publica mierda, en romántica también, a raudales; novelas que, como bien dice Mercedes en su artículo, no van más allá de personajes estereotipados con diálogos vacíos y mucho sexo, de hecho hablé sobre la pérdida del romanticismo en la romántica actual hace no tanto, pero meter a todo un género en el mismo saco o decir que solo son románticas las obras del siglo XIX, me parece, cuando menos, desfasado.
 
No tengo mucho más que decir. Para terminar os recomiendo este magnífico artículo que Raquel C. Pico escribió para Librópatas hace justo un año sobre los prejuicios que suscita la romántica. Invito a todo el mundo a leerlo porque nunca había visto una defensa tan bien documentada de alguien que se considera a sí misma una conversa.
 
Os espero en los comentarios con el respeto de siempre. 
 

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