¿Cómo recuperar las ganas de leer romántica?

21 de marzo de 2017
¿Cómo recuperar las ganas de volver a leer romántica?_Apuntes literarios de Paola C. Álvarez


En diciembre, recopilando las lecturas para hacer la entrada de fin de año, me sorprendí de los pocos libros que leí a lo largo del 2016, así que me propuse leer mucho más y para motivarme programé uno de esos retos de Goodreads donde te desafías a ti misma a alcanzar un número de lecturas. 48 fue lo que decidí.

 
Un libro por semana me pareció una cosa muy factible teniendo en cuenta que leo a velocidad de vértigo. Pues, ¿¿¿os podéis creer que estamos a final de marzo y todavía no he leído nada??? (Los trabajos de corrección y maquetación no cuentan... ¿o sí?). Me he apuntado a lecturas conjuntas y no se puede decir que no tenga material para escoger porque la lista de lecturas pendientes es interminable, pero nada me llena a pesar de que hay varios que tengo unas ganas increíbles de leer.

Tengo bastantes libros en papel, del último evento de novela romántica de Armilla me traje unos cuantos, pero siempre me pongo excusas para dejarlos en la estantería, como por ejemplo darle prioridad a las novedades que voy descargando en  la aplicación de Kindle para mi PC. El hecho de tener que leer en la pantalla del ordenador me desanima muchísimo porque ya termino bastante cansada de las correcciones y maquetaciones que hago para otras escritoras, además del tiempo que le dedico a mi propia novela.

Hace unas semanas me topé con esta entrada de Abril Camino que me removió. Me siento completamente identificada porque me pasa lo mismo. Antes leía con tranquilidad, disfrutando cada palabra y cada página, ahora es como si el ritmo trepidante de la vida también me hubiera influido en eso. No me divierto leyendo. Coger un libro es como una carrera de relevos: hay que acabarlo cuanto antes, aunque tenga que saltarme los trozos que me aburren, y pasar al siguiente. Y, ¿para qué? ¿Para poder engrosar la lista de lecturas a final de año?

No sé si tiene algo que ver que, ahora, lo que se encuentra en el mercado de la romántica es más de lo mismo. Novelas sin sustancia ni mensaje. Echo de menos emocionarme, inspirarme con una buena historia y rememorarla una y otra vez en mi cabeza mientras mi boca sonríe por acto reflejo.

¿Os acordáis de aquel cheque de Amazon que me regalaron los Reyes? Lo he invertido en un Kindle Paperwhite. Se acabaron las excusas. Ya no habrá más "es que tengo que leer en el ordenador", "es que tengo que cambiar el formato para leer en mi Papyre"...

Estoy segura de que en la marabunta de publicaciones que nos llega cada mes puedo encontrar esa historia que me haga soñar y volver a enamorarme de la lectura.

¿Os habéis sentido así alguna vez?


 
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