23 de noviembre de 2016

La mujer de hoy en la novela romántica. Generación Y

Generación Y_Apuntes literarios de Paola C. Álvarez

 
Está claro que somos producto de nuestro tiempo. Yo nací en libertad, en un país desarrollado donde pude acceder a una educación gratuita y obligatoria, después fui a la universidad y tuve la oportunidad de seguir formándome. Mi madre solo pudo ir al colegio y estudiar labores y mecanografía. Mi abuela, sin embargo, jamás aprendió a leer y lo máximo que llegó a escribir fueron sus iniciales para poder firmar documentos oficiales.

 
Las mujeres de mi generación, la generación Y, estamos destinadas a romper el "techo de cristal" y derribar las barreras de desigualdad de género. Se supone, según el último informe Hudson de 2014, que destacamos por ser socialmente seguras, organizadas y meticulosas y que estamos más que preparadas para ocupar puestos de relevancia en el mundo empresarial. Sin embargo, todo esto todavía parece muy teórico y muy lejano. Las mujeres seguimos ocupando empleos de menor categoría y seguimos cobrando menos por el mismo trabajo. La maternidad nos está vedada si queremos tener una carrera profesional y la conciliación solo es una palabra más del diccionario.

A pesar de todo lo que hemos avanzado a veces parece que todo sigue igual.
 
Cada época viene marcada por una tendencia y está representada por una mujer que rompió moldes, que luchó por sus intereses y su libertad a través de la palabra escrita. Las novelas de Jane Austen, sin ir más lejos, se consideran todo un referente. Nadie duda de la calidad literaria de su obra, con personajes femeninos que se salen de lo corriente. En este fantástico artículo de Tinta al sol, ¿Por qué hay que leer a Jane Austen?, Yolanda González Mesa lo resume a la perfección:
(...) la obra de Jane Austen habla de las dificultades de las mujeres por ser consideradas seres inteligentes y en nada inferiores a los hombres.
 
A pesar de su mensaje revolucionario, los personajes de Austen no dejan de ser un reflejo de su época, en la que el propósito principal de las mujeres era conseguir un marido que las mantuviera. Este tipo de situaciones suelen repetirse en algunos subgéneros como el histórico, donde las tramas están sujetas a las costumbres de la época que reflejan y los autores tenemos poco margen de maniobra para innovar o para introducir elementos modernos que no chirríen con el contexto. Las mujeres de hoy en día no necesitamos que nos salven y desde luego encontrar el amor para sentirnos realizadas no es nuestro propósito principal.
 
 
 
 
Se supone que gozamos de una libertad sin precedentes, somos libres para decidir dónde, cómo o cuándo, pero a la hora de vivir esa libertad con todas sus consecuencias se nos sigue etiquetando por nuestra actitud, nuestra ropa o nuestro lenguaje, incluso entre nosotras, no sé si tal vez por esa cultura patriarcal que nos ha inculcado que hay cosas de mujeres y cosas de hombres.
 
Por suerte todo esto está cambiando y las mujeres de las novelas románticas de ahora son un fiel reflejo de las mujeres reales, sin prejuicios, inteligentes, qué deciden cómo quieren vivir y que no tienen miedo de buscar su propio camino.

¿Cuáles son vuestros personajes femeninos favoritos? Un, dos, tres, ¡responda otra vez!
 
 

 
 

2 comentarios:

  1. Hola, Paola!
    Hace unos días leí un artículo similar en el blog "Cielos de papel" y he de decir que es cierto todo lo que se comenta en ambos, el tuyo y el de ella. Es bueno que cada vez haya más voces que hablen de estas cosas, que reflexionemos sobre ello y que, en el caso de la Romántica, nos haga posicionarnos y mejorar.
    Gracias por la reflexión.
    Un saludo.

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    1. Yo también lo leí y me pareció muy bueno, como todo lo que escribe Lidia, en realidad. Tenemos que empezar las propias autoras a querernos un poquito más como mujeres y no reproducir en el papel actitudes que no toleraríamos en la realidad, por mucha ficción que sea.
      Muchas gracias por pasarte y comentar!! Un abrazo fuerte.

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