¿Se ha perdido el romanticismo en la novela romántica?

5 de octubre de 2016


Romanticismo: cualidad de romántico.
Romántico: sentimental, generoso, soñador.
 
 
Mientras pienso en la redacción de este artículo no deja de venirme a la cabeza aquella conversación entre James Fraser y Claire, cuando ella le habla de su mundo y él le contesta algo así: "debe ser una época muy triste si las mujeres no necesitan a un hombre que cuide de ellas". No puede ser una afirmación más machista.

 
Desde el siglo XVIII han cambiado unas cuantas cosas. La sociedad ha evolucionado y el papel de la mujer en ella también y eso, inevitablemente, se refleja en la literatura, en el cine, y en todos los ámbitos culturales. Muy lejos quedan aquellas novelas de damas en apuros esperando a ser salvadas. Las mujeres no necesitamos que nos salven, necesitamos apoyo y comprensión.
 
 
 
 
No dejo de pensar que alcanzar esa independencia ha venido acompañada de una pérdida de la inocencia, de la ilusión. ¿Cuándo hemos dejado de soñar? Vamos a mil por hora, nos especializamos en la multitarea porque nunca tenemos tiempo para todo. Y eso también se refleja en el romanticismo, en todo lo bonito y dulce de las relaciones.
 
Investigando un nexo de unión entre la liberación sexual de la mujer y la pérdida del romanticismo, he encontrado algunas cosas que me han sorprendido y que han removido mis ideas. Entre ellas destaca una persona, Coral Herrera, que en su artículo Desmontando el amor romántico, echa por tierra, punto por punto, todos los tópicos de las novelas románticas.
 
 
 
 
Hace unos meses hablé de si la novela romántica necesita una renovación. Está claro que en la actualidad, el romance queda en un segundo plano; lo que se lleva ahora es el lenguaje soez, páginas y páginas de sexo sin sentido y personajes inmaduros que solo saben decir nena. Protagonistas masculinos millonarios con deseos sexuales excéntricos o personajes femeninos que se convierten en prostitutas de lujo y encima les encanta; y no hablemos de algunas novelas juveniles y new adult, donde la visión de las relaciones está tan mal enfocada y distorsionada que da miedo. (Os animo a leer esta entrada de Ianire Estébanez, administradora del blog Mi novio me controla, sobre Crepúsculo). ¿Dónde está el romanticismo en esas novelas?
 
Tal y como señala el autor del blog Las mujeres y yo en su artículo ¿Ha muerto el romanticismo?, ser romántico no es comprar un ramo de flores y una caja de bombones, es algo más, es ir cogidos de la mano, compartir una sonrisa, una caricia viendo la televisión... Yo veo muy poco de eso en las novelas románticas de ahora, se puede describir el romance sin caer en la ñoñería ni en lo empalagoso, pero supongo que eso es más difícil que escribir "¿más duro, nena?".






 
 
 
 

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