13 de abril de 2016

Dos años de En busca de su destino



 
El próximo día 16 de abril se cumplirán dos años de mi primera publicación. En busca de su destino fue mi incursión en el mundo editorial y en el mundo literario en realidad. No tenía cuenta en Facebook, no sabía lo que era Twitter y no tenía ni idea de la gran comunidad que existía alrededor de la romántica española. Ni siquiera leía a escritoras de nuestro país, hasta ese punto llegaban mis prejuicios.

 
Con toda la ilusión y la esperanza de ver un sueño cumplido firmé mi primer contrato editorial, ignorando completamente lo que estaba a punto de consentir, de hecho, hasta hace bien poco no sabía lo que implicaba.
 
Supongo que no seré la primera ni la última autora que lee un contrato sin saber qué está leyendo. Seguro que en su momento hasta me pareció perfecto y de no habérmelo parecido tampoco habría tenido el valor de exigir otra cosa. Era mi primer contrato, mi primera novela; la inmensa felicidad que se apodera de ti por el solo hecho de saber que por fin te van a leer es indescriptible. En ese momento no se te pasa por la mente no aceptar lo que te están ofreciendo.
 
"Era mi primer contrato, mi primera novela; la inmensa felicidad que se apodera de ti por el solo hecho de saber que por fin te van a leer es indescriptible"

Pero ya han pasado dos años, dos años de crecimiento, de aprendizaje y de experiencia; conocimientos indispensables para saber cuándo callar y dónde pisar, para saber apreciar lo abusivo y para saber distinguir a quién dar tu confianza y a quién no.
 
En estos dos años he publicado tres novelas en las que se nota esa evolución y ese aprendizaje; sin embargo, En busca de su destino siempre será especial y por eso escribo hoy esta entrada, no para hablar de los contratos abusivos, ni de las editoriales que destruyen los sueños de los que, como yo, no tenían ni idea de donde se estaban metiendo (para eso os dejo el enlace al blog de Mariana Eguaras, que habla del tema con claridad cristalina).

Mi intención es celebrar con vosotros el 2º aniversario de la publicación de mi primera novela y por eso he elegido esa foto para la cabecera del artículo: el lago Unión, en Seattle, el escenario principal de la relación entre Kris y Scott.




Esta novela está llena de contrastes: viajamos del Washington de la alta sociedad a los barrios marginales de Seattle, acompañando a Kristen Adington en su huida. Ella es una mujer que se niega a seguir los dictados marcados por su familia y su estatus social, solo quiere ser libre en un mundo donde quién es y de dónde procede no sea importante, donde pueda ser ella misma sin la presión de su apellido. Así, llega a una pequeña clínica para gente sin recursos donde su ayuda y dedicación marcarán la diferencia.

Sin embargo, Kris no es feliz. La soledad y la tristeza le pesan como un yunque, hasta que Scott aparece de repente haciendo peligrar los cimientos de su nueva vida. Él es un personaje entrañable, sin doble fondo, que lo único que pretende es hacer feliz a los demás, aunque se deje trozos de sí mismo por el camino.

Si no la habéis leído, espero que os animéis a hacerlo. ¡Me encantará saber vuestras opiniones! Y si no pasa nada, os podré dar nuevas noticias sobre esta novela antes del verano.
 
 
 
 



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Este mes de abril es el mes del libro y para celebrarlo con todos vosotros he hecho este precioso cuaderno de lecturas imprimible exclusivamente para todos los que os suscribáis al blog. Además, también podréis descargar los tres primeros capítulos de mi última novela, Persiguiendo un sueño 

 
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