23 de septiembre de 2015

Personaje invitado: Ryan McKinley



Hola, me llamo Ryan McKinley pero podéis llamarme Ry. Dentro de exactamente un mes hará un año de la publicación de Volver a empezar, la novela que cuenta mi historia con Eve. Creo que Paola ha preparado una sorpresa para esa ocasión aunque me temo que tendréis que esperar un par de días más para que ella misma os la cuente. Yo estoy aquí para hablar de mí, bueno, de mí y de Eve.

Todavía recuerdo la primera vez que la vi, fue una coincidencia que estuviera mirando justo en ese momento hacia la puerta. En realidad, estaba pensando en largarme cuando ella entró en aquel bar acompañada de un mequetrefe que no dejaba de babear detrás suyo. Era preciosa, única, miraba a su alrededor como preguntándose qué hacía allí mientras sus caderas se movían por inercia propia al ritmo de la música. Tuve que abordarla, fue algo superior a mí y aún recuerdo sus ojos, enormes y dorados, mirándome sorprendidos cuando la invité a bailar: su pelo negro y sedoso junto a mi mejilla y su cuerpo pegado al mío casi me vuelven loco, y su sonrisa me transfiguró de tal manera que al final perdí los papeles cuando aquel gilipollas la insultó. Todavía no entiendo cómo acabé en su cama después de aquello, pero fue una noche increíble, jamás había sentido nada parecido con ninguna otra mujer. Para no variar en mi larga y ruinosa vida sentimental, la cagué, me asusté y me largué antes de que ella despertara, cometiendo el mayor error de mi vida.

Durante años no dejé de pensar en ella, de buscar sus ojos o su sonrisa en cualquier otra, de recordar sus labios besando los míos y la caricia de sus dedos recorriendo mi piel. No sé si se fue el destino o una simple coincidencia de la vida cuando volvimos a reencontrarnos seis años después. ¡No podía creerlo! La mujer de mi vida estaba detrás de un mostrador envuelta en aroma a café. En aquel momento ambos nos quedamos sin palabras, ella parecía muy nerviosa y no dejaba de tocarse el pelo, yo también lo estaba, durante un minuto interminable no supe qué decir y me quedé de pie, sin moverme, mirándola fijamente como un pasmarote. Entonces le pedí un café y ella sonrió. Me moría por tocarla pero ella parecía diferente, distante y cuando vi la alianza que lucía en su dedo los celos me consumieron, me cegaron y odié a aquel tipo al que no conocía y al que me propuse arrebatársela de nuevo, porque Evelyn es mía, lo ha sido siempre.

Después descubrí que la tarea que me había propuesto era más ardua de lo que había pensado, puesto que no iba a luchar contra un hombre por el afecto de Eve sino contra un fantasma. Ella no estaba dispuesta a olvidar a su marido por muchos esfuerzos que yo hiciera. Su ropa seguía en el armario como si fuera a necesitarla en cualquier momento, sus libros, sus fotos... Él estaba en todas partes y yo ya no sabía qué hacer para conquistarla porque la amaba, la amaba con toda mi alma y por ella estaba más que dispuesto a abandonar Irlanda, mi carrera y hacer cualquier cosa que me acercara un poco más a su corazón.

Y entonces volví a cagarla. Me largué. Sí, otra vez. Lo siento, pero soy un irlandés muy cabezota e impulsivo. Estaba enfadado porque ella no quería reconocer que sentía algo por mí y yo estaba empezando a cansarme de esperar, de no ser lo primero para ella. No sé qué sucedió cuando volví a Irlanda, pero algo debió cambiar para que ella viniera a buscarme y entonces Colin, ese grandísimo hijo de....

Creo que ya os he contado demasiado. Si queréis saber el resto, aquí lo podéis encontrar. ¡Hasta otra!

 


2 comentarios:

  1. Madre mía! No podía para de leer.
    Ya tengo el libro. Quiero conocer esa historia!
    Un beso

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchísimas gracias por darme una oportunidad!! Espero que te guste y que me hagas saber tus impresiones sobre la novela. Un fuerte abrazo!!

      Eliminar